Vuelta a la normalidad, lo que incluye la celebración de todas las asambleas locales pendientes de celebrar en la provincia. Éste es el mensaje y la primera andanada de la dirección regional contra el baluarte de José Joaquín Ripoll en Alicante. Así lo señalaba ayer un dirigente del PPCV, que aseguraba que la dirección provincial del Partido Popular en Alicante deberá abordar antes de finalizar el año la convocatoria de las asambleas locales, incluidas las de las grandes ciudades como Alicante, Elche, Benidorm, Villajoyosa o Dénia.
Es el mensaje dirigido de manera directa a Ripoll, que trasladan no sólo desde la capital del Turia, sino también desde Génova, según indican estas mismas fuentes.
Su plazo de convocatoria, según fuentes populares, debe producirse de forma inmediata una vez que el próximo día 20 de noviembre se hayan celebrado todas las asambleas convocadas por la ejecutiva provincial en la segunda tanda. La tercera debería incluir todas las pendientes, salvo alguna excepción muy justificada que, a priori, no afecta a Alicante ni a Elche.
Desde la dirección regional se entiende que esa convocatoria debería producirse en un «plazo razonable de tiempo», es decir, en las próximas semanas, a finales de noviembre o a principios de diciembre. En el caso de que, como todo parece indicar, estas asambleas locales pendientes no se convocaran desde la ejecutiva provincial, desde los órganos superiores, es decir, tanto desde la ejecutiva nacional como desde la regional se exigirá de manera formal la convocatoria inmediata. En Valencia se estudia ya la fórmula estatutaria, si es que la hay, para forzar estas convocatorias.
Para los miembros de la dirección regional, el aplazamiento de las asambleas pendientes es un «síntoma de debilidad» de la actual ejecutiva provincial, «y un reconocimiento de que no tiene fácil su victoria en las asambleas de los principales municipios, lo que supondría darle la vuelta a la provincia, pues quien controla estas asambleas controla buena parte los compromisarios en un futuro congreso provincial».
Desde la dirección regional del PPCV se considera que, salvo alguna excepción, en las dos primeras fases de asambleas locales no se ha producido ningún sobresalto, ni ninguna variación de fuerzas, de forma que en cada municipio ha ganado el sector que correspondía, con lo que, según estas fuentes, «todo continúa igual que antes de verano».
Sólo dos con polémica
Según explican estas mismas fuentes del PPCV, hasta el momento sólo se han celebrado dos asambleas con candidaturas alternativas, como son la de Castalla y la de Pilar de la Horadada, con una victoria para cada sector, Castalla para los ripollistas, y Pilar de la Horadada para los campistas, cuando el anterior presidente local era afín a la ejecutiva provincial, según las conclusiones de Valencia.
En el caso de Castalla, la victoria para los afines a Ripoll, según la dirección regional, «se produjo en extrañas circunstancias», al no haberse aceptado la inclusión de 270 fichas antes de la asamblea, que se aceptaron después de su celebración. Ahora, «la dirección local está en minoría frente a la mayoría de la militancia», afirman.