Dispuestos al peor escenario posible, a la vez que rezan para que no ocurra, los servicios de emergencias de Alicante se sometieron en la madrugada del martes al miércoles a un difícil simulacro de incendio en el interior de la estación del Tranvía en el Mercado Central.
Fue el primer ejercicio de estas características que se realiza en las terminales subterráneas del metropolitano alicantino, por lo que no se dio tregua a los 150 efectivos de seguridad. El escenario era un incendio en un vagón que circulaba en el túnel del Benacantil, en dirección hacia el centro de la ciudad, con un número indeterminado de heridos. A partir de ahí, el caos.
El primer aviso de incendio lo dio el conductor del tranvía siniestrado, como manda el protocolo de actuación, a las 0.35 horas. Desde el centro de control se trasladó la llamada al 112 y se activaron los protocolos de emergencia. Del vagón, que llegó a la estación, salía un espeso humo y los supuestos pasajeros (más de 80 figurantes) corrían en todas direcciones.
Cuatro minutos de reacción
Cuatro minutos después, según explicaba el jefe de Bomberos, Juan Calvo, ya llegaban los dos primeros bomberos, que habían salido a pie desde el cuartel de Jaime II para evacuar a las víctimas. Un tercer bombero apareció después sin la máscara antiincendios con una manguera para sofocar las llamas.
Muchos pasajeros pudieron salir por su propio pie. Otros tuvieron que ser despejados hasta las salidas de emergencia, construidas con una resistencia al fuego de 60 minutos, hasta que llegaran los sanitarios.
Como en las situaciones reales, el número de heridos comenzaba a crecer según pasaban los minutos. De seis graves, el ejercicio terminó con un fallecido y 13 heridos de consideración, que tuvieron que trasladarse al Hospital General de Alicante. Los servicios sanitarios y de seguridad tuvieron que lidiar con ataques de ansiedad y hasta un parto prematuro. El último evacuado se produjo a las 2.05 horas, según la evaluación del Samu.
Y como en los casos de emergencias, también se producen situaciones inesperadas. Los padres de unos figurantes aparecieron en el lugar de los hechos creyendo que el accidente era real, y estuvieron buscando a su hijo en el hospital de campaña, sin que durante una hora nadie les supiera decir dónde se encontraba, según la mujer.