La banda de narcotráfico desmantelada por la Guardia Civil en Santa Pola contaba con la infraestructura necesaria para distribuir hachís a gran escala entre la provincia de Alicante y países de media Europa. La denominada Operación Calamar se completó con la detención de nueve presuntos contrabandistas, todos españoles y entre ellos una mujer, acusados de introducir droga camuflada entre lotes de miles de kilos de pescado congelado, según confirmaron ayer fuentes de la Comandancia de Alicante.
A los arrestados, de entre 30 y 65 años de edad, se les atribuye, además de un delito contra la salud pública, otro de falsificación documental, tal y como indicaron las mismas fuentes. La intervención, como ya avanzó ayer este diario, ha permitido sacar del mercado el mayor alijo de los últimos cinco años y uno de los más altos de todos los tiempos en la provincia alicantina.
El recuento final de los paquetes arrojó un peso de once toneladas de sustancia estupefaciente, según detalló ayer el Instituto Armado. Los sospechosos, que proceden de Santa Cruz de Tenerife, Sevilla, Algeciras y Madrid, fueron sorprendidos el lunes, hacia las 13 horas, en el polígono de Santa Pola. Allí disponían de una nave industrial.
Los investigadores de la Guardia Civil de Alicante interceptaron al grupo cuando se encontraba en plena faena de carga. Los ahora arrestados tenían preparados tres camiones de gran tonelaje para partir en dirección a diferentes destinos internacionales, donde supuestamente se iban a cerrar varias transacciones de droga.
Junto con el enorme cargamento de hachís, fueron decomisados 11.000 kilos de sardinas congeladas. Era el camuflaje perfecto para los contrabandistas, o al menos eso creían ellos, ya que los agentes del Instituto Armado destaparon todo el entramado. Las once toneladas de estupefaciente aprehendidas en Santa Pola constituyen la tercera intervención más alta en la provincia, sólo superada por los 12.500 kilos de Muro de Alcoy, en el 2004, y los 12.000 de Hondón de las Nieves en el 2002.
Junto con el pescado, la Guardia Civil requisó tres camiones de gran tonelaje, un turismo de alta gama y 3.000 euros en metálico, según dio a conocer ayer la Comandancia.
Las pesquisas, emprendidas hace casi tres meses, continúan abiertas, ya que la Operación Calamar ha significado el desmantelamiento de la infraestructura de la red de narcotráfico en la provincia, pero no ocurre lo mismo con la de los distribuidores establecidos en Marruecos. Supuestamente, en el país magrebí siguen trabajando los delincuentes que abastecían a los apresados en Alicante.