Un total de 28 pacientes del Servicio de Hematología del Hospital General de Alicante estuvieron en riesgo de contraer Hepatitis C aguda por el brote registrado en el año 2007. Así consta en el informe interno de Epidemiología publicado ayer por este diario.
Los especialistas establecieron tres periodos de riesgo de infección basados en la asociación temporal de casos positivos al virus: del 11 al 20 de julio, del 29 de septiembre al 6 de octubre y del 26 al 29 de octubre. «El total de pacientes expuestos a periodos de riesgo es de 28 y cuatro han fallecido por su patología de base», concluyen los epidemiólogos.
Al tener constancia de la existencia del brote, en noviembre del 2007, el hospital extrajo el listado de los enfermos que pasaron por la unidad hematológica durante el segundo semestre del año. Fueron 58, de los que seis acabaron muriendo a causa de sus enfermedades iniciales. Cuando se redactó el informe cinco de estos pacientes estaban sometidos a un seguimiento por parte del Hospital de La Fe y había otros pendientes de pruebas. Un total de 46 casos dio negativo al análisis de VHC.
Estudio «exhaustivo»
Desde la Conselleria de Sanidad reconocieron ayer la existencia del brote en el centro hospitalario y el fallecimiento de un paciente «por complicaciones de su enfermedad hematológica», pero matizaron las cifras de contagiados.
Según las citadas fuentes, desde el mismo día en que se comunicó la sospecha -15 de noviembre de 2007- se inició una investigación «exhaustiva», determinándose seis contagios «a partir de un séptimo paciente que padecía la enfermedad». Sanidad aseguró que todos fueron debidamente informados, sometidos a un control y, además, «fueron informados de las posibles vías de reclamación legalmente establecidas».
Tras la investigación «no se pudo determinar el mecanismo exacto del contagio», señalaron ayer las citadas fuentes, quienes achacaron este hecho a la «complejidad de los tratamientos» y se puso como ejemplo el caso del contagio de hepatitis C en el Hospital Vall d'Hebrón, donde «tampoco pudo esclarecerse».
El General de Alicante reaccionó en su día reforzando las medidas de prevención -actuación que también fue destacada por Sanidad- ante la sospecha de que la hepatitis se hubiese transmitido bien de paciente a paciente o por el uso común de instrumental sanitario.
El brote, cuyo origen estuvo supuestamente en uno de los hospitalizados, afectó a siete personas, -según el informe- una de las cuales falleció en el verano del 2008. Su viuda, a través del bufete de abogados Díez Castillo, ha presentado ahora una reclamación de responsabilidad contra Sanidad. Los seis infectados restantes podrían haber hecho ya lo propio a través de quejas en el hospital.
«Conjuntamente con el personal responsable de diferentes unidades se verificó el grado de cumplimiento de las medidas para la prevención y control de infecciones asociadas a los cuidados de salud de determinados procedimientos», refleja el informe.
Fueron examinadas entre otras cosas la higiene de manos, la utilización de «métodos de barrera», las precauciones antes de acceder a dispositivos intravasculares o las relativas a la inserción de catéteres venosos centrales.
Precisamente este último dispositivo fue el que se dio más frecuentemente entre los contagiados. También recibieron todos ellos transfusión de sangre, pero el centro responsable de éstas informó en su día de que no había detectado a ningún donante que fuera portador del virus.