«Antes de morirme, me gustaría saber quién fue y por qué». La curiosidad que mostraba hace justo un año Rafaela Marín, reina de las fiestas de la tercera edad de Polop, está más cerca que nunca de ser satisfecha. Agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil detuvieron el pasado martes en Albatera a uno de los presuntos sicarios que asesinó a tiros al que fuera alcalde de Rafaela, Alejandro Ponsoda.
Las fuerzas de seguridad creen que en el crimen medió el «encargo» de alguien con un interés muy concreto en que el que fuera primer edil desapareciera.
La investigación permanecía ayer abierta y no se descartaban nuevas detenciones. De hecho, fueron dos pistolas diferentes las que efectuaron tres disparos esa fatídica noche del 19 de octubre del 2007. Ponsoda recibió dos impactos de bala a las puertas de su vivienda, en la pedanía de Xirles, y falleció ocho días después, el 27 de octubre, en el Hospital General de Alicante.
Según informó ayer Tele 5, detrás de su muerte podría haber «intereses urbanísticos». Esta misma cadena indicó, citando fuentes de la investigación, que el sospechoso ahora arrestado fue reclutado en un club de alterne junto con dos ciudadanos checos a los que los agentes siguen los pasos.
Otros profesionales del crimen que no llegaron a un acuerdo con los clientes podrían haber dado las pistas definitivas a los investigadores,
El actual alcalde, Juan Cano, que sucedió oficialmente a la víctima en el sillón municipal el 2 de noviembre del 2007, expresó ayer públicamente su satisfacción por la detención del sospechoso. «Por fin hay una noticia», dijo, pero reclamó cautela porque «no se conoce el grado de implicación» del supuesto pistolero.
Cano admite que el crimen «ha mantenido en vilo» al pueblo estos dos años. «La gente estaba intranquila pues parecía que todo estaba oscuro y que no había indicios de nada. Había cierta desconfianza, la normal en un caso de asesinato. Ahora espero que en las próximas horas o días, todo esto quede resuelto y que el peso de la ley caiga sobre los responsables con la máxima pena posible».
Los investigadores de la UCO han trabajado durante todo este tiempo con sumo sigilo. Su presencia ha sido constante en la localidad en los dos últimos años y hace 15 días se reunieron con el primer edil, según reveló ayer el propio Cano, encargado también del área urbanística en la corporación.
Los casquillos encontrados en el escenario del crimen corresponden a armas de pequeño calibre, de las que suelen emplear las mujeres para autodefensa. Ese dato y el hecho de que Ponsoda no falleciera en el acto pese a haber sido tiroteado a bocajarro diluyeron inicialmente la hipótesis de que los asesinos fueran profesionales. Pero la detención ha vuelto a reforzar esa posibilidad.
El móvil urbanístico fue uno de los que sopesó la Guardia Civil en un primer momento. De hecho, desde el PP, formación a la que pertenecía el fallecido, llegó a señalarse que algunas personas podían albergar ciertos ánimos de venganza hacia él por sus decisiones en esta materia.
La Benemérita guarda por ahora silencio y no ha facilitado versión oficial sobre el esclarecimiento del crimen pese a la enorme expectación que se ha levantado.