Fiebre, tos, dolor de garganta, de cuerpo, cefalea, escalofríos, manchas cutáneas, fatiga y en algunos casos vómitos y diarreas. Son los síntomas de la gripe A, que en los niños pequeños también puede causar dificultad para respirar y poca energía para realizar actividades.
En el departamento de salud se han registrado decenas de casos sospechosos en los últimos meses, sin embargo nunca se sabrá con certeza cuántos afectados se va a cobrar el virus H1N1, puesto que en la mayoría de ellos no se ha confirmado el diagnóstico. Cuando se hicieron públicos los primeros casos en el país, el criterio era que las pruebas diagnósticas se practicaran a todos los enfermos sospechosos de padecer gripe A.
Pero, en este momento, el Hospital General, según fuentes del centro, está realizando estos exámenes únicamente a los pacientes de mayor gravedad, atendiendo a las órdenes de la Conselleria de Sanidad, que ha restringido a este grupo las pruebas. Para acceder al diagnóstico no sólo es preciso presentar los síntomas de la enfermedad, también contar con factores de riesgo, o bien que personas del entorno familiar más cercano del sospechoso se encuentren en esa situación de especial riesgo.
Las mujeres embarazadas, los enfermos crónicos con asma, diabetes o patologías cardíacas pueden correr un riesgo más alto de tener complicaciones por causa de dicha infección vírica constituyen los grupos de riesgo.
El laboratorio del Hospital es el lugar donde se están centralizando las pruebas diagnósticas de la gripe A. Éstas consisten en introducir un tubo de pequeñas dimensiones vía nasal o faríngea para extraer una muestra de las vías respiratorias del paciente.
Sin embargo, estos exámenes no se están practicando en un volumen tan elevado como se había previsto en un primer momento, precisamente por esa restricción a los casos de mayor gravedad, que requieren de un diagnóstico muy preciso para administrar el tratamiento más eficaz.
La mayoría de casos, tanto infantiles como de adultos, están siendo atendidos en los centros de salud. Según el protocolo establecido, los enfermos que presenten síntomas gripales y sean de carácter leve se remiten al domicilio para su recuperación. En la medida de lo posible los médicos de familia realizan un seguimiento telefónico para conocer la evolución del enfermo.
En estos ambulatorios se han tomado medidas para aislar a los sospechosos de padecer la enfermedad, con zonas separadas mediante cortinas o parabanes y el uso de mascarillas, y se están distribuyendo folletos informativos sobre la gripe A, en los que también se incluyen recomendaciones para evitar el contagio.