Cajamurcia no quiere ni oír hablar de absorciones, y menos por las entidades financieras de la región vecina e instadas por su correspondiente Gobierno autónomo. La entidad que preside Carlos Egea se limitó ayer a guardar silencio tras el anuncio de la hoja de ruta que trazó el pasado domingo en Alicante el vicepresidente económico del Consell, Gerardo Camps. Un silencio que es tan atronador que ensordece.
Una fuente oficial de Cajamurcia terció en la propuesta que hizo Camps para «animar» a la fusión de CAM y Bancaja para, a medio plazo, absorber una caja de tipo medio «como podría ser Cajamurcia». Se limitó a decir que no comentaban lo que, en su opinión, se interpreta como una «simple opinión personal», pero que no lo fue así, dado que ese mismo día ya lo manifestó en una entrevista en este diario Gerardo Camps y, a media mañana, se explayó sobre el nuevo mapa financiero que persigue el Consell debido a la crisis financiera internacional. Lo de la «opinión personal» ya lo expresó anteayer el presidente de CAM, Modesto Crespo.
El mismo día en el que el Banco de España dio luz verde a la creación de la séptima caja en depósitos de clientes con Cajastur y Caja Castilla La Mancha también fue parco en explicaciones el Gobierno que preside Ramón Luis Válcarcel. Tras interpretar igualmente la hoja de ruta trazada por Gerardo Camps como «una opinión muy personal», el director general de Comunicación y portavoz adjunto del Gobierno de Murcia, Miguel Ángel Pérez, reiteró a este diario los argumentos esgrimidos a principios de septiembre, cuando se especuló con la aproximación entre CAM y Cajamurcia para concretar su integración operativa. Pérez subraya que el Gobierno que preside Válcarcel siempre vetará una fusión o una absorción que no mantenga en la presidencia al actual titular de Cajamurcia, Carlos Egea. Además, el alto representante político descarta de plano que la vecina región pierda su peso financiero como sede operativa, social, cultural y fiscal que lo es en estos momentos de su caja de ahorros.
Gerardo Camps sí dejó abierta la puerta a que Alicante contara con una sede o subsede compartida en caso de fusión con Bancaja. No concretó si operativa, social o fiscal, o las tres a la vez. Los empresarios alicantinos siguen mostrando sus recelos por la pérdida de este centro de decisión y poder financiero.
Por su parte el presidente de Cierval, Rafael Ferrando, cree que «las entidades financieras de nuestra Comunitat deben ser las que lideren las absorciones de otras entidades financieras, no deben ser absorbidas por otras ya que perderíamos esa parte importante de lo que supone que una entidad financiera sea absorbida por otro territorio».
CGT- CAM calificó de «notable despropósito» la propuesta de fusión. Ventura López estima la posible pérdida de 7.000 empleos.