La hoja de ruta para diseñar el nuevo mapa financiero de la Comunidad Valenciana está ya decidida. Muy planificada, a juzgar por las declaraciones que el vicepresidente del Gobierno valenciano, Gerardo Camps, hizo ayer en una entrevista en este diario y ratificó, pocas horas después, en rueda de prensa en Alicante para valorar los presupuestos de la Generalitat. Ante la «delicada» situación del sistema financiero español, el Consell no sólo anima a la fusión de CAM y Bancaja, tras la integración antes por una u otra de Caixa Ontinyent, la otra caja autonómica. También tiene claro, como institución tutelante, que a medio plazo debería cristalizar la absorción de una caja de tamaño mediano «como podría ser Cajamurcia».
Sin tapujos ni eufemismos como en épocas anteriores, en las que los intentos de fusión y sus recelos en Alicante se tamizaban incluso con corporaciones financieras de dudosa eficacia. El Consell dice que su mensaje «no ha variado en los últimos tiempos», según el conseller Gerardo Camps, pero sí la forma de explicarlo.
Depositarios de esa hoja de ruta, ya esbozada en la entrevista publicada ayer domingo, serían única y exclusivamente, según Camps, los órganos de gobierno de las entidades que presiden Modesto Crespo y José Luis Olivas. Otra de las premisas que el Consell quiere dejar clara es que «nunca va a ejercer ningún tipo de veto ni tomar decisión con carácter político, sino sólo económico y siempre en el marco de nuestras competencias, como entidad tutelante». Un salto cualitativo importante y novedoso dentro de la partida que empiezan a jugar muchas de las cajas de ahorros españolas y que, en ningún caso, contemplan fusiones interregionales.
«En este momento, la situación que atraviesa el sistema financiero y más en concreto las cajas de ahorros y especialmente las de tamaño mediano o pequeño podríamos calificarla de complicada. Tanto que en estos momentos hay un mecanismo puesto en marcha por el Gobierno de España -en alusión al fondo de recuperación bancaria (Frob)- que lo que hace es estimular que se produzcan procesos de fusión o absorción antes de que lleguen a una situación compleja y tener que adoptar decisiones más traumáticas para las mismas», caso de Caja Castilla La Mancha.
Es en ese marco coyuntural, y siempre con respeto a la decisión de los consejos de administración y sin ejercer ningún veto político, en el que el Consell ha dejado meridianamente claro que no se opone a ninguna fusión de las cajas valencianas. Antes bien, las alienta e incluso las urge, según se desprende de las amplias explicaciones del conseller.
Gerardo Camps lo subraya, para que no queden dudas: « Si no descartar significa animar, pues podría entenderse perfectamente» así». Añade más morbo a la planificación estratégica financiera y asegura que «en estos momentos en Cataluña, Castilla-León y Andalucía hay fusiones de cajas y en ningún caso se ha pasado del trámite o contacto preliminar sobre una fusión interregional. Todas son operaciones dentro de una misma comunidad autónoma».
Caso distinto al que se pretende aquí. La Generalitat deja claro que no descarta ni una fusión intrarregional ni tampoco interregional. Ahora bien, Camps cree que «en un momento como éste, porque probablemente aún será más complicado para las cajas el año siguiente y el 2011, también cabría animar que se estudie la fusión de las cajas de la Comunidad, lo que no es incompatible con ir a una absorción de caja de tamaño mediano como podría ser Cajamurcia».
Para acallar las voces críticas y recelos que sigue despertando una operación de este calado, el conseller fue bastante clarividente. Alicante y Valencia tendrán centros de decisión y sedes operativas de la futura gran caja autonómica. «Lo pienso como vicepresidente económico y también como alicantino: para lo que afecta a los alicantinos, siempre habrá un centro de decisión de la futura caja en Alicante». «Otra cosa es que se quiera evitar (en alusión a la oposición que de antiguo ha despertado la fusión entre el empresariado) algo que después será positivo para los alicantinos, entonces no valdrían esos argumentos». Asegura que los centros de decisión estarán allá donde se necesiten. «¿Si afecta a los alicantinos, por qué no va a haber un centro de decisión en Alicante?», se pregunta el conseller.
Miembros públicos
Insiste en que la decisión última debe ser de carácter técnico y económico y solamente de los organos de gobierno de CAM, Bancaja y Caixa Ontinyent. Ahora bien, «a nadie se le escapa que en estos órganos hay miembros elegidos por representantes de las instituciones públicas como Cortes y Ayuntamientos». El camino podría quedar más allanado a partir del próximo mes de febrero, cuando culmine el proceso de renovación parcial de las cajas en el que se elegirá a la mitad de los miembros de las asambleas y de los consejos. Es ahí donde reside la clave del éxito de la operación diseñada de forma meridianamente clara por el Consell: se hará valer la mayoría absoluta para colocar a sus alfiles en esta partida, con lo que los dos tercios de la asamblea necesarios por ley y estatutos para aprobar una fusión se adivinan -más que probables- garantizados en CAM y Bancaja, que ayer mantuvieron silencio.
CAM y Bancaja, con la Caixa Ontinyent integrada, se convertirían en la tercera caja de ahorros, tras La Caixa y Caja Madrid. Y con opciones de escalar en el ránking si cuaja lo de Cajamurcia.