Mercedes escucha los primeros acordes de su canción preferida, pero tiene la radio apagada. Recorre la casa a grandes zancadas y responde al móvil cuando el aparato iba a reproducir el estribillo. «Te oigo entrecortada», le dice su interlocutor. «¿Y ahora? Tampoco», dice ella antes de darse cuenta de que la llamada se ha cortado. Siempre igual. Es incapaz de mantener una conversación en su casa de Campolivar, en Godella. Los operadores alertan de que, para evitar cientos de situaciones como esta a diario, es imprescindible instalar nuevas antenas.
«No hay cobertura en toda la casa. Tengo que ir buscándola a la buhardilla o a la terraza», señala Mercedes. «Un día tuve que asomarme por la ventana y estaba lloviendo, pero es que era la única manera de que me escucharan».
Campolivar cumple con exactitud el perfil de urbanización que por extensión y motivos económicos tiene problemas para implantar las nuevas tecnologías. El móvil no llega por la escasez de antenas, y el ADSL es de baja calidad o no existe.
A los vecinos de una zona urbanísticamente similar a Campolivar se lo han dicho así de claro y tajante. «Nos comunicaron que no van a hacer la instalación de ADSL por falta de rentabilidad, y que tendremos internet a través de 3G. El problema es que necesitamos dos antenas», indicó Juan Miragall, presidente de la asociación de vecinos de Entrepins, en L'Eliana: «Ahora tenemos alta velocidad mediante Wimax, pero la señal es a veces mala por la falta de otro repetidor».
Algunos hogares de Marxuquera, a los pies del Montdúver y muy cerca de Gandia, tienen los mismos problemas que Entrepins y Campolivar. «Hubo un proyecto para instalar una antena junto al campo de fútbol, pero se echó atrás por el rechazo vecinal», afirmó uno de los representantes de los residentes, Arturo Tembl.
Campolivar, Marxuquera y Entrepins son sólo algunos de los puntos críticos marcados por las propias operadoras. Fuentes de Redtel, asociación que representa a las empresas de telefonía móvil, fijaron más de 30 poblaciones turísticas o cercanas a las ciudades con problemas de cobertura. Además, existen otras zonas donde el servicio es deficitario, como La Canyada y Mas de Rosari (Paterna), Beniparrell y Quart de Poblet.
Conversaciones cortadas
Estos emplazamientos pueden ser considerados como área metropolitana de Valencia, Alicante o Castellón. Se trata de zonas urbanas e industriales con miles de usuarios que en un momento dado ven cómo se corta la conversación.
«Es intolerable, pero hay muchos lugares que vas en el coche hablando por el móvil y sabes que se va a cortar la conversación. Ocurre en Fuente del Jarro, al salir de Moncada hacia Bétera y entre Alaquàs y Aldaia», lamentó Tomás Cortell, gerente de Fepeval, federación que engloba a varios polígonos de la Comunitat.
Fuentes de Redtel afirmaron que dentro de las grandes ciudades, la situación es mucho mejor. «Hace algunos años sí que había problemas, pero los alcaldes se han concienciado sobre la necesidad de las nuevas tecnologías y se han puesto las pilas».
De cruces para fuera la situación no es tan idílica. El servicio es deficitario en localidades que prácticamente lindan con Valencia, como Albal, Burjassot, Paiporta o Alaquàs. Muchas veces, los problemas de cobertura se deben a lo que coloquialmente se llama saturación en la línea.
«Las antenas utilizan una determinada frecuencia y tienen un ancho de banda que suelen soportar hasta 96 conversaciones. El que hace 95 habla con normalidad, el siguiente también... pero cuando entra otro, se genera un problema», explicó un ingeniero.