El pasado lunes 19 se presentó a los medios de comunicación un nuevo tomo de la crónica de la ciudad. Anales para una Crónica de Alicante, 76-83 es el título de esta nueva entrega, primera que lleva la firma del cronista municipal José María Bonastre Hernández, que viene a recoger la antorcha de su antecesor, el fallecido Enrique Cutillas Bernal, para continuar relatando los acontecimientos ocurridos en esta ciudad de Alicante en los últimos cinco lustros del siglo XX.
El propio concejal de Cultura, Miguel Valor, indica en la introducción institucional del tomo que «la edición de este libro supone, en principio, una feliz coincidencia: la puesta de largo de José María Bonastre Hernández como Cronista Municipal de la ciudad de Alicante y mi nueva dedicación, siempre al frente de áreas relacionadas con la Cultura, a esta parcela más circunscrita al ámbito del Ayuntamiento!». Y esa «feliz coincidencia» que apunta Valor, es lo que ha propiciado que un hombre culto, licenciado en Leyes y en Historia como es Bonastre, auspiciado por ese área, haya logrado completar el período de la Historia de Alicante que estaba pendiente desde el fallecimiento de Cutillas.
José María Bonastre, como explicó en la presentación de su obra (ópera prima, que dirían los cursis), ha trabajado en varios campos importantes, como son los diarios alicantinos, el Archivo Municipal o la memoria oral de algunos protagonistas del período narrado, para alumbrar este tomo que abarca la vida y el latir de la ciudad desde 1976 a 1983, período que, como dice la alcaldesa Sonia Castedo en su presentación, «fue decisivo para la Historia de nuestro país», y que comprende la transición de una larguísima etapa dictatorial a una democracia que, por ansiosamente esperada, han aceptado todos los españoles.
Y nadie mejor que Bonastre para narrar tal período de tiempo con la sutileza y el buen tacto que le caracterizan, tanto por las contrastadas fuentes en que ha bebido cuanto porque lo ha vivido de cerca. Y así la presencia del primer Ayuntamiento democrático que en las elecciones de 1979 puso en la presidencia de la Corporación municipal al socialista Lassaletta, dentro del segundo período histórico de la etapa que recoge este tomo (1976 a 1983), a partir de la muerte del general Franco, que al fin ha visto la luz en una magnífica y bien cuidada edición.
Pero no paró ahí su trabajo Bonastre, que continuó su ingente tarea hasta dejar avanzado el segundo tomo (1984-1991) con el segundo y tercer mandato de Lassaletta, y comenzado el tercero (1991-2000) con la entrada del socialista Luna al Ayuntamiento, la pérdida de la Alcaldía por el PSOE y el acceso al poder municipal del Partido Popular con Luis Díaz Alperi. Una obra, en fin, tan valorada como necesaria. Un magnífico legado que se cede a generaciones posteriores.
ALGUNOS PASAN DE LOS 90
Homenaje a 100 veteranos del Banco de Vizcaya
Nunca es tarde si la dicha llega, y hay algunos que han tenido que esperar a los 90 años para que les rindan un homenaje. Pero seguro que todos los compañeros los quieren, que es el mejor homenaje. Un grupo de más de cien veteranos del antiguo Banco de Vizcaya se reúnen en amor y compañía en una comida que el próximo día 3 tendrá lugar en el restaurante Juan XXIII.
Un veterano de los más jovencitos -sólo 73 años- llamado Roberto Gomis, que nunca puede estar quieto, sobre todo si se trata de fiestas, ha sido el promotor de la idea y pacientemente ha citando uno a uno a todos, que ese día estarán ahí. Uno de los menos mayores, Emilio Llorca Alcaraz, con sólo 84, ha prometido no faltar a la cita. Pero otros que dependen del colesterol, el azúcar o los triglicéridos, recibirán el homenaje en sus casas: Tomás García Belmar (95 años), Eduardo García Mas, Alejandro Sánchez López, Juan Campello Clemente, Mariano Carbonell Montoyo (que fue alcalde de San Vicente), Ramón Luis García Campos y Luis González Sirvent. A ver si el año que viene están mejorcitos. Y buen provecho.