Noche cerrada en la ciudad de Alicante. El centro comercial Panoramis registra la actividad propia de un viernes. En el paseo que da a los muelles del puerto de la capital, a espaldas del complejo, una joven pareja intercambia arrumacos, cuando a escasos veinte metros atracan dos embarcaciones de la Guardia Civil y Salvamento Marítimo que custodian a ocho inmigrantes ilegales.
Unas horas antes habían sido interceptados en alta mar, a bordo de una patera que se encontraba a unas 23 millas de la costa, frente al cabo de Santa Pola, tras ser vistos por un mercante o un pesquero (anoche aún no existía unanimidad sobre este detalle). A la misma hora en que comenzaban a descender a tierra los miembros de este grupo, otra embarcación, un pequeño pesquero de nueve metros de eslora, era remolcada por Salvamento Marítimo hacia el litoral de Jávea, adonde estaba previsto que llegase ya de madrugada, con otros seis indocumentados a bordo. Todos los indicios apuntaban a que se trataba de una patera más, aunque al cierre de esta edición estaba pendiente la confirmación definitiva.
Anoche se esperaba que los inmigrantes arribasen a la costa provincial hacia las 2 horas. Al parecer, fueron los radares del Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE) los que detectaron la barca sospechosa cuando se hallaba a gran distancia del cabo de la Nao, en torno a 40 millas.
Los servicios de emergencias informaron de que los catorce sin papeles presentaban un buen estado de salud, si se exceptúan los signos de cansancio y deshidratación característicos de este tipo de travesías. Cruz Roja montó un dispositivo humanitario en el puerto de Alicante para auxiliar a los ocho magrebíes trasladados por la Guardia Civil y Salvamento Marítimo. Pretendían arribar a España en una zódiac con un motor de 40 caballos.
En el muelle aguardaban dotaciones del Cuerpo Nacional de Policía, cuyos agentes se encargarán ahora de intentar identificar a los arrestados y tramitar su repatriación. Dos de ellos afirmaron que son menores de edad, aunque no es la primera vez que ocurre que las pruebas médicas desmienten este tipo de confesiones. El buen tiempo de los últimos días ha propiciado que llegue una oleada de pateras a Almería, Cartagena y ahora Alicante. No se descartan más casos en las próximas horas.