Hace justo un año, una decisión por sorpresa de la naviera Pinillos, del grupo marítimo Boluda, dejaba estupefacta a casi toda la cadena portuaria de Alicante. Después de medio siglo (una década con Boluda), la histórica línea entre Alicante y Baleares era suprimida, pese a suponer la cuarta parte del volumen de mercancías que se mueven en las terminales alicantinas. El barco, sin embargo, volverá a zarpar con destino a Mallorca y Mahón en breve sin que, al parecer, vaya a ser de la mano de Boluda, sino de otra naviera.
Los operadores marítimos están a punto de cerrar una gestión para que, tras una polémica que duró meses, se restablezca esta ruta, que ha derivado al puerto de Valencia más de 300 camiones trailer semanales, con la pérdida de competitividad teórica que supone para los sectores alicantinos y con el potencial repunte de polución medioambiental y la siniestralidad de tráfico que lleva aparejado.
Según fuentes de este diario, varios e importantes intermediarios de la comunidad portuaria alicantina están al tanto de las negociaciones, que podrían cerrarse en breves fechas, si no días. La Autoridad Portuaria de Alicante es conocedora de la operación, pero opta por mantenerse al margen «hasta que el acuerdo esté definitivamente firmado». Se tratará de una línea marítima con Baleares, aunque no sea pura y dura como la anterior, que perduró durante diez años tras implantarla el ahora conseller de Infraestructuras, Mario Flores. La ruta saldrá de Alicante y, tras hacer escala en Mallorca y Mahón, se dirigirá a otros puertos del norte de Italia, parando antes en el puerto de Marsella, adonde también hay mercado emisor y receptor para los sectores alicantinos.
Barco rolón
El viaje lo realizará un barco-rolón (embarcación que tiene una rampa desplegable que puede transportar camiones y contenedores). Esta línea es de las denominadas de transporte marítimo de corta distancia. No se descarta que, detrás de la operación, haya intereses de empresarios consignatarios, transportistas y expedidores puramente alicantinos.
Era el 20 de octubre del 2008 cuando este diario ya alertó de que el Grupo Boluda tenía prácticamente decidida la supresión de la línea Alicante-Baleares, tras diez años de actividad. En petit comité, los responsables de la naviera Pinillos habían comentado ya la nueva estrategia a otros miembros de la comunidad portuaria. Cuatro semanas después, el buque de Pinillos realizó el último viaje a Mallorca y Mahón, tres frecuencias por semana en los que se enviaban alzado, cuero, textil, agroalimentación, juguetes o materiales de la construcción, incluido el cemento. También era importante el negocio de envío de coches de alquiler para las compañías turísticas de rent a car baleares. Hasta doscientos coches semanales.
Aunque inicialmente la compañía negó a este diario su retirada, acabó reconociendo la evidencia y achacándolo a la crisis y la bajada de rentabilidad de esta ruta estable de mercancías.
Valencia arrebataba a Alicante la histórica ruta, ya que fue Acciona-Trasmediterranea (que ya fletaba buques desde Dénia, Valencia y Barcelona para pasajeros y coches turísticos con destino a Baleares) la que explotó el negocio desde mediados de noviembre.
Cámara, Coepa y Fomento
Resultaron totalmente baldíos los esfuerzos que, en forma de petición, hicieron la Cámara de Comercio, Coepa y la dirección general de Puertos del Estado para que se mantuviera la línea balear. También intervino de forma muy directa el diputado de Infraestructuras de las Cortes Valencianas, el malogrado Antonio Godoy. Hasta el Gobierno balear pidió un concurso público a Marina Mercante para que se restituyera la ruta. A finales del año pasado, la comisión de navegación de la Cámara escuchó una oferta de una naviera. Pero el plan no cuajó. Hasta Flores tuvo que dar cuentas de la supresión en las Cortes Valencianas.