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«Si no fuera por la crisis, me iba»

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«Si no fuera por la crisis, me iba»

Daniel Lafuente, de sólo 20 años, es el pescador más joven de la Cofradía de Alicante y lamenta que la quiebra de la lonja le impide comprarse un barco

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A Daniel Lafuente lo que le gusta, en verdad, es el fútbol, mejor dicho, entrenar al equipo de alevines. No le gusta madrugar, pese a lo cual se levanta cada día entre las tres y las cuatro, mientras Alicante duerme placidamente la noche. Se echa a la mar y hasta que las redes de su barco de cerco y su hermano José María, patrón, lo decidan.
Normalmente les da la hora de comer y el barco aún no ha sido amarrado en la nueva dársena pesquera, frente al barrio de San Gabriel. «Si no fuera por la crisis, me iba pitando de aquí», revienta a hablar Daniel, tras una intensa jornada de pesquera en la que, lejos de haber pingües beneficios, apenas sí da para cubrir los costes mínimos de explotación. Vamos, ni para el gasóleo de su barco traíñero.
No muestra mucho entusiasmo que se diga el joven Daniel Lafuente, tras atracar frente a la nueva y polémica lonja de Alicante. «¿Que cómo ha ido?», contesta al periodista. Y lo describe inmediatamente después: «Ha ido la mar de normal, hemos cogido doradas, sobre todo salvajes, pero también de criadero, dentol, llobarro y gargos».
Asegura que con las capturas del pasado lunes, un día como otro para estos hombres jóvenes de la mar, apenas lograrán ingresar 300 euros, de los que hay que descontar unos 100 del gasóleo. Cantidad media que cuesta echarse a la mar.
A estos gastos fijos hay que incluir otros como los de los cebos para los anzuelos, que suponen unos cuarenta o cincuenta euros de media diaria. «Llevo desde los 17 años en esto, en parte porque he heredado el oficio de mi padre, pero es que dependo de él y de mi madre económicamente, si no no podría subsistir», relata Daniel.
Mantiene que gana al mes entre 600 y 800 euros, con buena suerte y mejor mar. «Si no fuera por mi padre estaría en tierra trabajando en otra cosa, pero es que, encima, con esta crisis, qué va a hacer uno, pues seguir, si no hubiera crisis me iba pero pitando», añade mientras descarga unas cajas de pescado que se irán directamente a Santa Pola (otro gasto añadido debido al cierre desde hace cuatro años de la lonja.
Junto a Pepito, el del barco El Payero, Daniel es savia joven de un oficio que en Alicante no es que esté en vías de extinción, es que es casi cadáver. Apenas la saga de los Payero, los Antequera, los Lafuente, los Ruso y los Torres Aznar defienden, con uñas y dientes, que la pesca no pase a mejor historia después de dos siglos de tradición en la fachada martíma alicantina. Coincide plenamente con su hermano, José María, no mucho mayor que él al no llegar ni a los treinta, en que «esto no se puede aguantar por los bajos precios, porque hay un gran descontrol en la entrada masiva de pescado desde todo el mundo». «Además, en Alicante nos tiene todo el mundo abandonados y, aunque muchas veces no paguemos ni el gasóleo, no nos queda otro remedio», relatan con una calma propia de quien pasa medio día mar adentro, entre el Cabo de las Huertas y Tabarca, l'Illa, como les gusta decir. Lafuente, los dos hermanos, pero curiosamente con más ímpetu Daniel, el pipiolo, se lamenta de que la lonja haya entrado no ya en crisis, sino en abandono. «No lo entiendo, no sé por qué no nos apoya nadie para retomar la situación, porque yo hasta me compraría un barquito nuevo con ayuda de mi padre para seguir con la profesión si esto funcionara de verdad», explica. Daniel cree que está abocado a seguir como está, es decir, a subsistir gracias al apoyo económico de sus padres. «Algún día me cansaré y me dedicaré a entrenar en serio a los alevines de la Sociedad Obrera, mi afición de verdad».
A Daniel hoy, tras el partido dominical de ayer, le sonará el despertador, ¡otra vez!, a las cuatro de la madrugada, mientras la ciudad de Alicante duerme plácidamente el sueño de la noche para los trabajadores de oficios menos gravosos. Y con mejor sueldo.
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. Daniel Lafuente, tras arribar al puerto el lunes./ C. RODRÍGUEZ

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