laverdad.es
Domingo, 27 mayo 2012
sol
Hoy17 / 26||Mañana17 / 27|
más información sobre el tiempo
Estás en: > >
París bien vale una boda

Sociedad

París bien vale una boda

Cynthia Rossi, protagonista de la inauguración de la primera tienda de Rosa Clará en la capital del Sena

25.10.09 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
La diseñadora catalana de trajes de novia Rosa Clará lo tenía muy claro. O lo hacía a lo grande o no lo hacía. Ganó la primera opción. Clará, una marca presente en varios países, acaba de abrir su primera tienda en París, y en un lugar realmente estratégico: la rue Faubourg Saint-Honoré, justo enfrente del palacio del Elíseo. ¿Una boutique con vistas a Carla Bruni? Mayor grandeur, imposible...
Ni Bruni ni Sarkozy, pese a ser vecinos, estuvieron presentes en la concurrida inauguración de dicha tienda, celebrada el pasado jueves. No importó mucho. El glamour netamente parisino lo aportaron las Rossi, es decir, Cynthia, hija de Carmen Martínez Bordíu, y su hermana (por parte de padre) Marella. Casualmente, la tienda de antigüedades del padre de ambas, Jean-Marie Rossi, también está pegada al Elíseo. El toque cosmopolita lo puso la actriz Marisa Berenson, una inteligente mujer que sostiene que en el cine hay «mucha vida» después de los cincuenta... Ninguna de las tres se vistió de novia. Eso lo dejaron para la jovencísima modelo Ludmilla Dom Perignon, cuyo apellido suena a brindis y a carísimas burbujas. Y es que, como es fácil de adivinar, Ludmilla pertenece a una de las dinastías más célebres y legendarias en el negocio del champán francés.
Dicen que de padres alegres y libertinos salen a menudo hijos formales y responsables... Y ése parece ser el caso de Cynthia Rossi. La hija de Carmen Martínez Bordíu contó el jueves en París que se ha licenciado en Derecho con una nota muy alta y ahora está a punto de comenzar las prácticas en un bufete de abogados economistas. «En mi casa se hablaba de arte y de moda, pero yo me interesaba por los temas policiales, el Derecho y la criminología... Quizá fuera para llevar la contraria», bromeó Cynthia. «Siempre me ha interesado desentrañar el alma humana. De momento, no voy a ejercer como criminóloga, pero he estudiado también esa especialidad y no lo descarto para el futuro».
Diferente a Carmen
Pese a ser casi opuesta a ella, Cynthia adora a su madre. «Yo soy mucho más comedida y reservada, pero en el fondo admiro y envidio la soltura con la que vive, su capacidad para ponerse el mundo por montera y su energía imbatible. Quizá porque la llegué a ver muy deprimida hace unos años, cuando atravesó la menopausia, ahora soy feliz de verla tan recuperada y alegre. En la tele, el otro día, la vi espectacular. Y José Campos, su pareja, tiene mucho que ver en ello. Yo -aclaró Cynthia- no soy como mi madre, pero tampoco soy nadie para juzgarla. La apoyo en todo. Y aunque es verdad que a veces parezco más sensata, nunca me he sentido la madre de mi madre. Ella, con darme mucha libertad, tiene mucho carácter y siempre ha tenido el mando».
Enamorada de un joven francés del que no quiso desvelar más detalles, Cynthia, a sus 24 años, no sabe si se casará pronto, pero sí tiene claro que algún día querrá tener hijos. «Me sentiría muy triste si no los tuviera», confesó mirando a su hermana Marella, embarazada de cinco meses y madre de una niña de tres años. «Le he dicho a mi marido que ya no puedo más de curiosidad y que en la próxima ecografía voy a pedirle al médico que me diga el sexo del bebé», contó Marella en un afrancesado español.
Rodeada de trajes de novia, Marisa Berenson no podía evitar pensar en una boda... «¡La de mi hija! Estoy deseando que me haga abuela», comentó la actriz. La hija de Marisa desfiló en una ocasión para Rosa Clará. Se llama Starlite (luz de estrellas). «Es que ella es la luz de mi vida», aclaró su madre. Berenson, que es hija de padre judío pero profesa la religión católica, acaba de rodar una película en Granada en la que ha interpretado a la Virgen María, y está a punto de rodar otra en Italia junto a Eduardo Noriega, también en el papel de madre. «Es lo que toca. Las actrices, llegadas a cierta edad, pasamos a otra categoría. Si lo sabes encajar, no hay problema».
La modelo Ludmilla, de 20 años, no piensa «ni de lejos» en casarse, por más que el traje de novia con que la vistió Rosa Clará le sentara como un guante. Hija de un joyero parisino y de una bailarina tuareg, y nieta del actual presidente de Dom Perignon, Ludmilla es uno de esos deslumbrantes casos en los que el mestizaje obra milagros. Pero ella lo lleva casi con indiferencia, lo mismo que su infancia rodeada de lujo y glamour. «Tengo claro que mi única riqueza soy yo misma». De niña, practicó ballet clásico y acrobacia ecuestre. «¡Sí, sí, como en el circo!», aclaró la Dom Perignon, justo antes de rematar su exótico currículo con un detalle crucial: «¿Sabe que ese champán fue lo primero que me dieron a probar nada más nacer? Es una tradición en la familia». La fiesta (con mucho champán francés y un toque de flamenquito) continuó a bordo de un bateau mouche que esa noche surcó el Sena.
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
París bien vale una boda
La diseñadora Rosa Clará, en el centro, con Marella y Cynthia Rossi durante la fiesta.
París bien vale una boda
La actriz Marisa Berenson.
París bien vale una boda
Ludmila Dom Perignon.
laverdad.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.