Las patronales del mueble de la Comunitat Valenciana le abren un nuevo frente a la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, en su intento de impulsar la instalación en la capital de la multinacional Ikea. El sector autonómico, que integra a las asociaciones provinciales, se reunió ayer en la sede de Coepa para analizar la nueva propuesta de ubicación en Rabasa y advirtió que se van a poner en riesgo miles de puestos de trabajo.
Los representantes de la Federación de Comerciantes del Mueble de Alicante, Valencia y Castellón (Fecomvac), la Asociación Provincial del Comercio del Mueble y Afines de Alicante (Acoma), respaldadas por la Federación Valenciana de la Industria de la Madera y el Mueble de la Comunitat Valenciana (Fevama) así como de la Confederación Empresarial de la Pequeña y Mediana Empresa Valenciana (Cepymeval) acordaron emitir un comunicado en el que aseguran que «el comercio del hábitat de la provincia de Alicante considera que la llegada de Ikea a esta ciudad, puede repercutir no sólo en los intereses comerciales de los alicantinos, sino que dado su impacto de ámbito suprarregional, reconocido así por la propia empresa multinacional, transciende mas allá del termino municipal de la ciudad».
Asimismo, advierten a la alcaldesa que «el comercio del hábitat no acaba de entender los argumentos que esgrime la multinacional Ikea, en cuanto a la creación de empleo que estima será entre 200 o 250 personas, pero nadie habla de los miles de empleos que se van a destruir, no solo de las empresas comerciales, sino de toda la industria que suministra a este sector».
Llamamientos
Los empresarios también van más allá en defensa de sus intereses y le recuerdan a Sonia Castedo, así como a las distintas administraciones publicas, la existencia de un protocolo firmado el pasado 2 de febrero entre Fevama, Fecomvac e Ikea Ibérica, S.A., y «validado por el Gobierno valenciano, a través de la Conselleria de Industria, Comercio e Innovación», en el que se establecían una serie de compromisos que servirían para ayudar al sector regional a la hora de competir en igualdad de condiciones.
La multinacional nórdica suscribió ante la entonces consellera de Industria, Belén Juste, como testigo, un acuerdo en el que se involucraba para que las firmas del mueble de la Comunitat puedan promocionar su oferta. Fuentes de Fevama reconocieron ayer a este periódico que «se trataría de un espacio expositivo para el sector en la misma área en la que se instalara la gran superficie».
También se pactó que las mercantiles de la región pudieran entrar en contacto con su departamento de compras, a fin de poder aspirar a convertirse en sus proveedores. Entre otros compromisos, destaca la colaboración en materia de formación profesional, así como en la realización de estudios y proyectos dirigidos a reducir el impacto de las nuevas fórmulas comerciales y la dinamización de la actividad comercial del área de influencia.
El objetivo del protocolo era ayudar a desarrollar y mejorar la actividad de las empresas del mueble y la madera de todo el ámbito autonómico. Y es que la unidad de acción ha sido una de las claves que ha permitido hasta ahora resistir al sector y ralentizar los diversos intentos de implantación de Ikea.
Bloqueo en la Comunitat
De hecho, tanto Alicante como Valencia han estado siempre en la agenda de la multinacional a la hora de planificar su expansión por la península, pero por diferentes motivos han caído en saco roto, principalmente por las quejas puestas por los comerciantes y los industriales, lo que al final echaba para atrás a las autoridades políticas a la hora de facilitar su desembarco. La alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, se enfrenta también ahora a las presiones y deberá aplicar sus dotes negociadoras.
Mientras, las organizaciones empresariales del sector del comercio, así como la industria del mueble reunidas ayer en Alicante, vuelven a hacer hincanpié en su comunicado que «tenemos el suficiente peso económico para formar parte de la negociación a la hora de buscar cualquier tipo alianza estratégica, que vaya encaminada a favorecer no solo al sector comercial sino a los intereses generales de los ciudadanos de la provincia de Alicante».
Quienes han optado por no pronunciarse oficialmente hasta el momento y guardar silencio sobre las potenciales ventajas o inconvenientes son las dos entidades empresariales de referencia en la provincia. Ni la Confederación Empresarial de la Provincia de Alicante (Coepa), ni la Cámara de Comercio, Industria y Navegación, han dicho nada al respecto.
Los sectores afectados son quienes han tomado el protagonismo a la hora de llamar la atención sobre la nueva apuesta de la multinacional sueca y los que han advertido sobre sus inconvenientes.
El gran temor que tienen fabricantes y vendedores de mueble, así como el pequeño comercio alicantino en general, es que el nuevo proyecto ampliado de Ikea en Rabasa les traiga más perjuicio. De hecho, la multinacional ha visto una verdadera oportunidad de negocio, ya que a los 35.000 metros cuadrados para sus instalaciones de venta, se suma 60.000 metros cuadrados de un centro comercial, 14.000 metros cuadrados para un hipermercado y otros 22.000 metros cuadrados para la instalación de medianas superficies. También integraría un aparcamiento con capacidad para 5.500 vehículos. Sin duda, unas cifras espectaculares que soliviantan a muchos.
La alcaldesa Sonia Castedo está convencida de las ventajas que supondrá el aterrizaje de Ikea y está dispuesta a defenderlo en todos los foros. Entiende que además de suponer una nueva oferta para los consumidores, supondrá un revulsivo para la economía de toda la ciudad, puesto que creará más de 2.300 puestos de trabajo durante la ejecución de las obras del centro comercial y 2.200 en la fase de explotación de las instalaciones.