Las calles de Callosa fueron ayer desde primeras horas de la madrugada un hervidero de cientos de creyentes que desafiaron el fresco matinal para rezar el rosario.
La cita era en el municipio callosino y el hecho no era otro que los diferentes grupos de auroros de la comarca de la Vega Baja se sumasen con el secular canto a conmemorar el sexto centenario de la aparición del patrón de la localidad, San Roque.
Con este motivo cientos de auroros de las diferentes agrupaciones que mantienen intacta la tradición comenzaron a desplegarse por los alrededores de la plaza de la iglesia.
Las formaciones, que se reúnen en sus pueblos de origen la madrugada de cada domingo del mes de octubre, y en ocasiones puntuales a lo largo del año, según una tradición ancestral, para cantar y rezar a la Virgen, compartieron ayer una jornada especial, ya que celebrar el sexto centenario de la imagen sanroqueña era un motivo singular, además de poder optar al jubleo que Roma ha otorgado a la efeméride.
A las 05.30 horas, todos los grupos se concentraron en la plaza desde donde partieron a las 06.00 horas para recorrer el pueblo cantando alabanzas a la Virgen del Rosario, patrona de la localidad, con el desarrollo de las tonalidades musicales de la 'despierta aurora'.
Una vez entonadas las gargantas y las voces a las siete y media comenzó la comitiva el rezo del rosario por el itinerario jubilar de los grupos hacia lo más alto del santuario de San Roque, presididos por la imagen de la Virgen del Rosario, a la cual honran todos los otoños con sus cánticos y alabanzas. A la cita llegaron coros de toda la Vega Baja, de la propia Callosa, junto con los de Albatera, Algorfa, Almoradí, Benferri, Bigastro o Benijófar. También los llegados desde Catral, Cox, Daya Nueva, Formentera del Segura, Granja de Rocamora, Guardamar del Segura, Hurchillo, Jacarilla, Redován, Rincón de Bonanza, San Fulgencio, San Isidro, Santa Pola y Rafal.
Todas las formaciones cantaron su estrofa a la Virgen del Rosario, acompañados por guitarras, por sus señas distintivas y estandartes.
Más tarde, camino de regreso hacia el patio del colegio Primo de Rivera para el oficio de la misa. Un desayuno de hermandad puso la nota final al encuentro de auroros hasta la cita del 2010 en Albatera.