Tras un paseo por los diferentes barrios de la ciudad, cualquiera observa que no existen carencias en cuanto a número de parques, ni en lo que a zonas de juego infantil se refiere. Elche es un municipio cuyos sucesivos gobernantes se han preocupado de dotar a las barriadas de estos servicios, pues uno de los factores más valorados por los ciudadanos es la inversión en los espacios comunes, lugares donde tienen lugar un sinfín de vivencias y donde se concilia el engranaje social.
Sin embargo, es cierto que una vez cubiertas las necesidades básicas se sube un peldaño que conduce a un análisis más exhaustivo, a una revisión de cerca de los detalles; he aquí el quid de la cuestión. A pesar de la gran cantidad de zonas de juego infantiles que pueblan la ciudad, muchos de ellas se encuentran obsoletas, con un llamativo mobiliario oxidado y poco adecuado para el uso y disfrute de los más pequeños.
Un buen ejemplo de ello son las zonas de juego habilitadas en el interior del Parque Municipal, cuyos columpios se encuentran desconchados y oxidados, tanto los asientos como las cuerdas metálicas que los sujetan, un estado incomprensible al tratarse de una de las zonas con mayor número de visitantes de la ciudad. Pero también hay un factor positivo que caracteriza a este espacio de recreo, las pequeñas verjas de madera implantadas por el Ayuntamiento en los últimos meses, unas medidas de seguridad que cercan las lonas de juego para evitar la salida de los infantes. Así, una de las usuarias habituales considera acertada la iniciativa, pero increpa que no se haya aplicado a todas las zonas del interior.
Otro de los parques cuya situación resulta preocupante, es el ubicado junto al colegio Menéndez Pelayo, en Carrús. Miembros de la asociación vecinal reclaman un buen uso de las pistas que rodean la zona de columpios. Con unos 200 metros cuadrados, no cuenta con las demarcaciones de color necesarias para su uso como pista de fútbol o baloncesto. Pero lo que más choca a los vecinos son los carteles que prohiben el uso de la pelota así como de patines, monopatín o bicicleta. Entonces, ¿para qué sirven estas pistas?, se pregunta una de las residentes. Exigen medidas al Ayuntamiento, para que los jóvenes dispongan de esos espacios para la consecución de actividades deportivas.
Pero al igual que las monedas, todas las ciudades tienen dos caras, y en el caso de Elche sucede los mismo. Determinadas zonas, ubicadas sobre todo en el centro de la ciudad, disponen de múltiples zonas de juego en óptimas condiciones. Es el caso de los cuatro parques infantiles situados a lo largo de la calle Filet de Fora, que instalados varios años atrás, presentan una imagen impoluta, con columpios, toboganes y balancines que podrían ser la envidia de muchos otros barrios. Además los vecinos de esta zona pueden disfrutar de las modernas instalaciones del Huerto del Monjo, donde existe una perfecta combinación entre juegos infantiles y maquinaria de entrenamiento para adultos. Se trata del único parque de la ciudad en el que jóvenes y no tan jóvenes pueden disfrutar en una misma superficie. El único inconveniente es la ausencia de paneles explicativos del funcionamiento de las máquinas. Sólo una tiene, pero tapado por las pintadas.
Las partidas
Por otra parte, algunas de las pedanías ilicitanas también presentan problemas en sus zonas de juego. El caso más alarmante es el de El Altet, dónde el parque ubicado junto al centro de salud está totalmente abandonado. Cuenta con un conjunto de balancines oxidados y dañados sobre losas en medio de una pinada. La imagen podría calificarse como desoladora por las mesas de piedra en nefastas condiciones y alguna que otra palmera moribunda que la rodean.
En Arenales del Sol, uno de los parques de la Avenida San Bartolomé de Tirajana no tiene barreras protectoras, y las lluvias han dejado las losas en un estado deplorable. El parque Maestro Antonio Cutillas de Torrellano también necesita un cambio de mobiliario.