«Si alguien quiere ganar la guerra, tendrá que conquistar este pequeño territorio». La frase corresponde a Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial, y Camps la ha repetido en diversas ocasiones a sus colaboradores en las últimas semanas. En ella se ha basado el líder los populares valencianos para designar al nuevo secretario general del PP-CV, César Augusto Asencio, y al nuevo portavoz, Rafael Maluenda, como relevos de Ricardo Costa al frente de sus responsabilidades.
Desde el campsismo se ha acogido muy positivamente la elección del primer edil por considerarla una nueva ofensiva frente a la estructura provincial, la principal debilidad del jefe del Consell. A juicio de los fieles del líder popular, supone dar un nuevo referente provincial, junto al vicepresidente económico, Gerardo Camps, a los líderes locales para que se alineen con la dirección regional frente a la provincial.
La decisión del relevo no fue fácil, según fuentes del PP-CV, pero las claves del mismo las tenía claras el presidente popular desde hace mucho tiempo, y en ellas, tal y como avanzó este diario pasado lunes, el alcalde de Crevillente tenía un papel aventajado. Principalmente, por su experiencia y distanciamiento palpable frente a la estructura provincial que dirige José Joaquín Ripoll. No hay que olvidar que Asensio estuvo directamente detrás de las operaciones alternativas en los dos últimos congresos provinciales.
Las presiones del campsismo alicantino ,que observa en el nombramiento un nuevo armamento contra la estructura provincial, animaron aún más al presidente. De hecho, la posibilidad de aupar al cargo a César Augusto Asencio se había abordado antes de su nombramiento oficial en el transcurso de una cena política celebrada en Valencia, en la que se le preguntó al vicesecretario de Organización, David Serra, por tal propuesta. La mayoría de los comensales coincidieron en la bondad de la idea, que compensaba en parte la escasez de alicantinos en el ejecutivo.
Además, los estatutos del PP-CV aprobados en el último congreso, según fuentes consultadas por este diario, apuntan que, en caso de renuncia o cese del secretario general, se relevado por uno de los vicesecretarios.
Como legalmente era posible, a Camps le tocaba elegir. Asensio cuenta con el respaldo del jefe del Consell, con una trayectoria bastante amplia en la política provincial, no en vano fue portavoz del gupo popular de la Diputación de Alicante durante muchos años, y según fuentes populares, podría ser un buen contrapeso contra la estructura que dirige Ripoll, pues una de las quejas tradicionales del campsismo alicantino era la falta de un dirigente con voz y mando para realizar alegatos a la tropa.
Aire ripollista
Cmo consecuencia de lo sucedido en la última semana, el movimiento crítico con el jefe del Consell, que encabeza en la provincial Joaquín Ripoll, ha recuperado un cierto aire después de haber quedado en parte arrinconado, tras quedar a unos votos de la derrota en el pasado cónclave provincial.
Lo sucedido en las últimas semanas parece que podría generarle un cierto aumento de apoyos no sólo en la provincia, sino en otros ámbitos de la organización popular al quedar, por el momento, al margen de todo lo que se vincula con la trama del caso Gürtel.
Desde el entorno de Ripoll, que durante el trayecto de regreso a Alicante valoró lo sucedido con Carlos Mazón y Mónica Lorente, se enfatizó en la falta de pariticipación de la ejecutiva provincial.
Desde la dirección alicantina se critica la gestión de toda la crisis, y se ve el cese de Ricardo Costa como definitivo, siguiendo la línea de la dirección nacional.
Para los afines a Ripoll puede ser el momento de volver a jugar, pues entienden que la forma de realizar los relevos pueden generar una cierta orfandad en algunos alcaldes y agrupaciones locales alineadas con el campsismo y en este momento se podría recuperar algunas de ellas.