La Federación de Empresas de la Madera y Mueble de la Comunitat Valenciana (Fevama), que integra a todo el sector regional, ha convocado una reunión en Alicante para el martes 20, en la sede de Coepa, para analizar la propuesta de implantación de Ikea en la ciudad y alzar la voz contra una iniciativa que entienden que puede casar un importante perjuicio a los fabricantes y comercializadores de muebles.
El encuentro empresarial se ha programado precisamente el día anterior a la cita establecida por la alcaldesa Sonia Castedo para reunirse en un hotel con unos 300 representantes de colectivos vecinales y de organizaciones de consumidores locales, con la finalidad de consultarles sobre las ventajas e inconvenientes de la implantación de la gran superficie sueca en Rabasa.
Castedo está convencida de las ventajas que reportaría la llegada de Ikea, tanto a la hora de crear empleos directos, como por lo que supone de motor dinamizador.
Sin embargo, esa visión no parece ser compartida por los sectores del mueble afectados y, ni siquiera por los comerciantes en general. De hecho, el Colectivo de Comerciantes de Alicante, presidido por Pedro de Gea, se ha manifestado ya contrario.
En el caso de los fabricantes, la Asociación de Empresarios de la Madera y Mueble de Alicante (Aemma), que forma parte de Fevama, también defienden una postura contraria al proyecto.
De hecho, según fuentes empresariales consultadas, la reunión de la patronal autonómica de mueble de la próxima semana, respaldada por la propia Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa Valenciana (Cepymeval), presidida por el alicantino Juan José Sellés, también máximo dirigente de Cepyme Alicante, servirá para mostrar una postura común en defensa de los intereses de una actividad económica muy importante, que genera muchos puestos de trabajo directos.
Por su parte, la Asociación Provincial del Comercio de Muebles y Afines de Alicante (Acoma) -el colectivo más afectado si cabe-, mantiene también la esperanza de que la iniciativa de la multinacional se dilate el mayor tiempo posible. Y es que el gancho de los precios de Ikea le puede causar mucho más daño a los negocios tradicionales de mobiliario.
La alcaldesa intentará en su reunión con los vecinos, el miércoles 21, hacerse con el aval necesario de la calle para hacer frente a las críticas que le puedan venir desde algunos foros empresariales. Castedo reivindica que cuenta con la opinión favorable de la ciudadanía para que Ikea abra sus puertas en la terreta. Su objetivo ahora es convencer a todos y desgastarse lo menos posible.