Los vecinos de Torrevieja no se atreven a salir de sus casas. Una plaga de mosquitos tiene atemorizada a la población, que en los últimos dos días ha desbordado el centro de salud La Loma para recibir asistencia por las picaduras.
Al parecer, según los testimonios recogidos por este diario, el problema se agrava por las reacciones cutáneas que presentan los afectados, más agresivas de lo habitual. Muchos están soportando molestas inflamaciones cuyo tratamiento ha propiciado que los servicios sanitarios hayan tenido que reponer los fármacos utilizados para este tipo de casos, es decir, los anhistamínicos y los corticoides.
Y en paralelo se han ido agotando también en supermercados y farmacias los repelentes e insecticidas. Los ataques de los mosquitos se producen desde hace varios días, justo cuando comenzó el buen tiempo, tras registrarse uno de los meses de septiembre más lluviosos que se recuerdan en la provincia de Alicante. No es la primera vez que surge esta clase de plaga en la comarca de la Vega Baja, aunque lo que sorprende a la población es la magnitud de los efectos que dejan los picotazos.
Según fuentes sanitarias, el centro de salud La Loma atendió el pasado viernes a unas 70 personas, mientras que ayer, hasta las cinco de la tarde, ya se acumulaban 90 asistencias. El Hospital de Torrevieja también tuvo que tratar a otros ocho ciudadanos, de acuerdo con la información facilitada.
El suceso ha coincidido, además, con un largo puente festivo que ha propiciado, según critican los vecinos de Torrevieja, que ni el Ayuntamiento ni ninguna otra administración hayan tomado medidas en busca de soluciones.
La presencia de los mosquitos también se ha hecho notar en poblaciones cercanas a Torrevieja, como San Miguel de Salinas y Guardamar, e incluso en la pedanía ilicitana de La Marina. Si todo continúa igual, no quedará otro remedio que realizar una fumigación masiva para evitar que estos parásitos sigan campando a sus anchas.
Los torrevejenses se muestran especialmente preocupados por las reacciones que las picaduras puedan causar en los niños. Muchos padres no se atreven ni a salir de casa con los pequeños, por miedo a que experimenten una impactante inflación.
«Yo estuve el viernes con mi perro en una plaza y en cuestión de segundos me cosieron a picotazos. Tuve que irme a toda prisa. Llevo por los menos 15 o 20 marcas por todo el cuerpo. Menos mal que no he tenido una reacción exagerada», contó ayer una vecina de Torrevieja.