Después de la decepción de perder en Marbella y no clasificarse para los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, el Alicante retoma hoy la Liga (18 horas), la competición en la que tiene marcado desde el principio de temporada su principal objetivo: clasificarse para la promoción de ascenso a Segunda División.
No va a resultar fácil para el conjunto celeste reengancharse a la Liga por varios motivos. Varios de ellos, derivados precisamente del trasiego que ha supuesto para el equipo tener que disputar un partido de Copa entre semana -prórroga incluida- en cuanto a cansancio acumulado y el golpe anímico que ha supuesto quedarse en la cuneta.
Pero también porque el Lleida, pese a estar en la zona baja de la clasificación, es un club de los que infunde respeto ya sólo por el nombre, que además cuenta con una buena plantilla y, además, afronta el encuentro mucho más descansado.
Además, entre sanciones, como la del delantero Jonathan Torres -cumplirá hoy su segundo partido de castigo de los cuatro que le impuso el Comité de Competición por su expulsión frente al Ontinyent la pasada jornada-; y lesiones, como las del central Quinín o el delantero Sergio Postigo, a Borge no le quedan demasiadas alternativas para refrescar el once.
De esta forma, jugadores como Ibarra, Ruso o Forte, que apenas han participado y están faltos de ritmo podrían jugar frente al Lleida.
El problema para el Alicante es que la competición va avanzando y, aunque son pocas las jornadas ligueras disputadas y todavía resta mucha Liga por delante.
Borge es consciente, además, de que los rivales saben de la presión con la que tiene que convivir el Alicante, un equipo con una plantilla totalmente nueva pero al que su pasado reciente le convierte en un gallito de Segunda B. Así, no deja de mostrar su preocupación por la forma en que los rivales afrontan los partidos ante su equipo, al que dejan hacer sin tomar el más mínimo riesgo defensivo. Un punto frente al Alicante es oro para los rivales.
Por eso, el técnico celeste realiza un trabajo psicológico con sus jugadores, para que no dejen sus pensamientos anclados en las derrotas padecidas ni se ofusquen sin sentido en la búsqueda de la portería rival. Cada partido requiere su ritmo y vale lo mismo marcar en el minuto uno que en el noventa, como diría aquel.
Borge ha convocado a los 18 futbolistas que tiene disponibles, por lo que deberá descartar a última hora a dos.