El 9 de octubre, fecha en la que la Comunitat Valenciana celebra su fiesta más solemne, ya se conoce en la Guardia Civil de Tráfico como el Día de Ikea. Aprovechando la festividad autonómica, los alicantinos suelen desplazarse en masa a los centros comerciales de Murcia. Sin embargo, la respuesta de ayer desbordó todas las previsiones.
La autovía A-7 llegó a registrar más de 50 kilómetros de retenciones durante la mañana, a causa de los traslados por carretera a la vecina región. La circulación lenta se extendió hasta el término municipal de Elche y alcanzó su máxima expresión en las localidades más cercanas a territorio murciano, caso de Orihuela y otros municipios de la Vega Baja.
Cabía la posibilidad de que algún accidente hubiese sido el desencadenante de tamaña cola, pero efectuada la pertinente consulta con Tráfico, la respuesta fue clara: «No hay ningún siniestro, es sólo que hoy es el día de Ikea».
Miles de residentes en el sur de la provincia de Alicante decidieron invertir su jornada de descanso en viajar hasta la sede de la multinacional sueca del mueble, igual que a Nueva Condomina o a cualquier otro centro comercial murciano.
Una gasolinera ubicada junto a la A-7, en Orihuela, hizo ayer su agosto. La recaudación se disparó por los desplazamientos masivos en dirección a Murcia. «Nos ha venido bien, porque la gente tiene que repostar», reconocía un operario de la estación de servicio. Y parecida situación se vivió en otro tipo de establecimientos.
Los conductores aguantaron estoicamente continuas arrancadas y paradas en su marcha, hasta que lentamente fueron aproximándose a su destino. Otros no fueron capaces de soportar semejante sacrificio y optaron por darse la vuelta. Un tercer grupo evitó acceder a la autovía en cuanto se percató del colapso circulatorio.
La Guardia Civil de Tráfico tuvo que tomar medidas para evitar accidentes por alcances, lo que habría agravado aún más los problemas. Los motoristas se colocaron en la confluencia de las autovías de Madrid y Alicante, en el término de Elche, para indicar a los viajeros que debían reducir la velocidad. Por más esfuerzos que hicieron, los agentes de carretera no pudieron evitar que la A-7, que une Alicante y Murcia, permaneciese desbordada hasta, como mínimo, las dos de la tarde.
El contraste en lacarretera era brutal. Mientras los carriles del sentido a la capital alicantina permanecían casi vacíos, la estampa en el lado opuesto era justo la contraria. Y eso que todavía no había comenzado la operación especial de la Dirección General de Tráfico (DGT) con motivo del puente festivo del 12 de octubre, en el que se prevé que más de 900.000 vehículos transiten por la red viaria alicantina.
Ikea Murcia abrió sus puertas el 26 de febrero del 2006. Desde entonces, la respuesta de los clientes alicantinos ha resultado abrumadora. El 55% de los visitantes del centro comercial del mueble y la decoración proceden de la Región de Murcia, pero un 35% se desplaza desde la Comunitat Valenciana, casi todos desde la provincia de Alicante.
Por este motivo, y por la experiencia que dan las tres ediciones anteriores del 9 d'Octubre, la multinacional sueca se prepara en estas fechas para recibir un aluvión de visitantes alicantinos. El año pasado, al tener que esperar fuera a que se fuese vaciando la tienda, los empleados iban repartiendo zumos y galletas entre los pacientes ciudadanos que aguardaban su turno para poder recorrer las zonas de exposición del centro comercial.
Curiosamente, las retenciones apenas fueron significativas ayer en Alicante coincidiendo con las horas del plan especial de la DGT, que se activó a las 15 horas. Fue por la mañana cuando los agentes del Subsector de Tráfico lo pasaron peor. La Subdelegación del Gobierno informó el jueves que el operativo diseñado para estos cuatro días de vacaciones se nutre de 270 guardias, que tienen a su disposición 90 motocicletas y 50 turismos. La subdelegada, Encarna Llinares, recuerda que los trayectos cortos son los potencialmente más peligrosos.