Bajo un sol de justicia, a 28 de grados de temperatura, y sin ninguna sombra donde poder resguardarse durante dos horas de espera. Todo sufrimiento merecía la pena con tal de contemplar al Discóbolo. Miles de alicantinos, y visitantes procedentes de distintos puntos de la Comunitat, se congregaron ayer en el Museo Arqueológico Provincial (Marq) sin importarles el calor y las largas colas para poder despedirse de la celebérrima obra de Mirón.
El Discóbolo, el protagonista de la exposición temporal La Belleza del Cuerpo. Arte y pensamiento en la Grecia Antigua, se marcha el próximo martes de Alicante después de más de seis meses de exhibición. Con motivo de la clausura de esta muestra -cedida por el Museo Británico de Londres- y de la exposición Huellas griegas en la Contestania Ibérica, el Marq inició ayer una campaña de jornadas de puertas abiertas que se prolongará durante todo el puente.
«A las siete y media de la mañana ya había gente esperando», destacaba ayer el responsable de Atención al Público, Manuel Molina, quien reconocía que se esperaban cuatro días «muy estresantes».
El museo abrió sus puertas a las diez de la mañana, y a mediodía las colas de visitantes se salían de la entrada y daban la vuelta al complejo. «Hemos llegado a las once de la mañana, llevamos ya hora y media y mira toda la gente que tenemos delante», explicaba José María Pérez, un alicantino que se acercó con su mujer y sus dos hijos al Marq.
Esta familia aprovechó el día festivo para «ver al Discóbolo antes de que se lo lleven». Y como otras muchas familias que aguardaban turno reconocía que «desde abril lo hemos ido dejando por el trabajo, por falta de tiempo, y ahora nos hemos encontrado con estas colas. ¿Qué le vamos a hacer?», asumía con resignación.
Desde que la Reina Sofía inauguró las dos muestras el pasado 2 de abril y hasta septiembre se han registrado más de 148.000 visitas, convirtiéndose el Marq en el mes de junio en el centro expositivo más visitado del país en lo que iba de año. Y todo gracias a la pieza de Mirón, que forma parte de una exposición de 125 esculturas, cerámicas, terracotas, mármoles, bronces, monedas y esculturas.
En turnos de 15 minutos
Los trabajadores del Marq se mostraban ayer un tanto desconcertados ante el elevado volumen de visitantes, y recordaban que tanta demanda no se registraba desde el Día Internacional de los Museos, en el mes de mayo, y que también se celebró con dos días de puertas abiertas.
Mientras, a la una del mediodía, el responsable de Atención al Público auguraba que se podrían alcanzar e incluso superar las 3.000 visitas en el primer día de entrada gratuita.
Con un horario ininterrumpido desde las diez de la mañana y hasta las doce de la noche, el personal del centro mantenía un control en el acceso y aproximadamente cada quince minutos se intentaba que entrara un grupo de entre 40 a 50 personas.
«Lamentablemente a las once y media de la noche tendremos que cortar la cola e invitar a la gente que espera fuera a que vuelva mañana», explicaba Molina, quien apuntaba que era muy difícil controlar el tiempo que los visitantes permanecen en el interior.
Y es que, después de dos horas de espera, «no puedes decirle a la gente que no esté mucho tiempo» ya que, además, hay trece salas que visitar: cuatro temporales y otras ocho permanentes.
Esta gran expectación ha llevado al Marq a suprimir las visitas guiadas durante los cuatro días de entrada gratuita para intentar agilizar el tour por el complejo, aunque al inicio se da una explicación. Un servicio que algunos visitantes echaron en falta porque «a mí me gusta que el arte me lo expliquen; sin información, no es lo mismo», lamentaba Luis Sanchis a la salida del museo, quien a su vez reconocía que tanta espera había «valido la pena».