La Subdelegación del Gobierno ha iniciado las averiguaciones oportunas para determinar si un fallo del Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE) fue lo que impidió detectar la lancha utilizada para, según todos los indicios, descargar un importante alijo de hachís en la costa de Torrevieja. La titular de esta institución, Encarna Llinares, explicó ayer a los medios de comunicación que se «analizará» lo ocurrido para extraer conclusiones, ya que ahora mismo no se sabe con exactitud qué fue lo que sucedió.
A pesar de ello, Llinares reafirmó el valor del SIVE: «Es un gran sistema con muchas potencialidades. Detecta todas las embarcaciones y no se puede estar mirando cada una de ellas». Agregó que la localización de la zódiac, de trece metros de eslora y equipada con cuatro motores de 250 caballos cada uno de ellos, «no pone en duda la eficacia del sistema».
La lancha fue encontrada, varada en la zona torrevejense de cala Ferrís, sólo un día después de que fuese presentado el SIVE, que cuenta con radares fijos en cuatro puntos del litoral de la provincia. La tecnología, por tanto, se halla en una fase inicial de funcionamiento, por lo que, según las fuentes consultadas, es necesario dar un margen al personal que la maneja para que, a medida que vaya ganando en formación y experiencia, sea capaz de sacarle el máximo provecho. Dentro de la Guardia Civil, se tiene la convicción de que el suceso de Torrevieja se quedará en algo anecdótico.
No obstante, los especialistas del Instituto Armado ya han iniciado una investigación para intentar seguir la pista de los narcotraficantes que abandonaron la zódiac en la playa tras supuestamente completar la descarga de varias toneladas de hachís. La embarcación tiene capacidad para albergar al menos tres mil kilos de esta sustancia estupefaciente, distribuida en fardos. En el interior, fueron hallados restos de comida y bebida.
Los delincuentes pincharon las cámaras neumáticas y destrozaron los potentes motores para evitar que puedan ser utilizados por las fuerzas de seguridad para combatir el tráfico de drogas. Es un comportamiento habitual dentro de las organizaciones de contrabando, cuyos componentes amortizan con creces la inversión de la lancha, siempre y cuando logren introducir su hachís en tierra firme en la provincia de Alicante.
Durante los últimos años, a medida que se ampliaba la red SIVE en Andalucía, el narcotráfico desvió sus rutas hacia Murcia y Alicante. Ahora, que ya está implantado en estas dos provincias, queda por ver cuál será la reacción de los grupos de narcos.