Total oposición y rechazo a la implantación de Ikea en Alicante. Esta es la posición de la Asociación Provincial del Comercio del Mueble de Alicante (ACOMA) y la Federación de Fabricantes de Muebles de la Comunitat (FECOMVAC), que han hecho público su malestar por no haber sido invitados a la reunión celebrada ayer por los representantes de Ikea con la alcaldesa, Sonia Castedo, y el colectivo de comerciantes para así poder conocer de primera mano el proyecto de implantación de Ikea en la ciudad.
La Federación de Comerciantes de Muebles de la Comunitat y la Asociación Provincial de Comercio del Mueble de Alicante alertaron ayer de que la implantación de la multinacional Ikea tendría un impacto negativo en el empleo y el tejido empresarial del mueble alicantino.
En un comunicado, los comerciantes de muebles criticaron ayer el no haber sido convocados a la reunión mantenida esta mañana por la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, con representantes de la multinacional sueca y del comercio alicantino, pese «al perjuicio que dicha instalación puede ocasionar» al sector del mueble .
«Ambas asociaciones solicitamos una reunión con la alcaldesa de Alicante mediante escrito presentado con fecha de registro el 21 de septiembre, no habiendo sido atendida la petición hasta el día de hoy», señalaron los comerciantes.
Por ello, los comerciantes alicantinos esperan que Castedo «atienda a los representantes legítimos del sector del mueble en esta ciudad», para así «manifestar sus inquietudes y poder conocer las intenciones» de la multinacional sueca. Así, para FECOMVA y ACOMA, el sector del mueble alicantino sufriría el «mayor impacto de la pretendida instalación» de la multinacional del mueble, puesto que actualmente existe «un exceso de capacidad productiva en la industria del mueble y de oferta de establecimientos comerciales relacionados con la decoración y el equipamiento del hogar». Además, los comerciantes advirtieron de que la construcción de este centro provocaría «una destrucción neta del empleo del sector del mueble», a causa de la desigualdad competitiva que supone «el modelo Ikea», basado en concentrar la fabricación «en países de mano de obra barata y derechos laborales precarios». El sector del mueble reitera así su preocupación por la repercusión que tendrá una gran superficie del mueble en el tejido empresarial.