Como «adulto inmaduro», y ante todo, «desenfadado, un poco picaresco y con algo de ingenuidad» se autodefine Joan Ripollés, artista que hoy inaugura en varios espacios abiertos de la ciudad de Alicante su exposición de esculturas titulada como Universo Urbano.
Caja Mediterráneo presentó ayer la muestra compuesta por un conjunto de 19 piezas escultóricas que podrá verse hasta el próximo 9 de diciembre. Mientras tanto, las obras "descansarán aquí como resultado de haber hecho el amor", según palabras de un artista que mantiene su exuberante espíritu creativo, su carácter sencillo, extrovertido, y su alma de niño.
Los espacios escogidos para poner en marcha esta exhibición de arte público son el paseo del puerto alicantino y la avenida Óscar Esplá. En estos lugares, los visitantes podrán disfrutar de 19 obras de grandes dimensiones, 13 de ellas realizadas en bronce, y 6 en fibra recubierta de cristales de murano, con dimensiones y pesos que superan en muchos casos los 4 metros de altura y las dos toneladas de peso. Las obras expuestas tienen como títulos Hombre con mariposa, La Reina, Encantadora, Totem cabezas, Niño del pez, o Tumbado.
Ripollés remarcó a su vez que "por primera vez en la historia el público va a tener la oportunidad de ver unas esculturas pintadas con cristal de murano", una novedosa técnica que partió de un aparente error y que Joan Ripollés convirtió, como siempre, "en experiencia". Este cristal permite mantener el color y la pureza de la obra, tal y como se concibió, ya que este cristal «se realiza con temperaturas superiores a los 1.000 grados centígrados», destacó el artista.
La presentación contó con la asistencia del concejal de Cultura del Ayuntamiento de Alicante, Miguel Valor, el representante del IVF, Francisco Sanz, el director de la Fundación Puerto de Alicante, Agustín Palao, y el director territorial de la Obra Social de Caja Mediterráneo, Joaquín Manresa.
Universo Urbano es una muestra de 13 obras escultóricas de gran formato en bronce, más 6 piezas en fibra de vidrio recubiertas de cristales de murano, fuertemente influenciadas por la tauromaquia, la naturaleza, o la representación del individuo. Todas estas obras ya han sido expuestas en Verona y Venecia (Italia), Hertohembosch (Holanda), Palma de Mallorca, Valencia, Córdoba, Sevilla, Madrid y Estoril.
Estas esculturas son obras abiertas, accesibles, que no juegan a la ceremonia de la confusión porque tienen el privilegio de la inmediatez y de la intuición, y a la vez trascienden un fondo de reminiscencias cultas.