Sin continuidad, falto de ritmo, sin un atisbo de identidad y de poco a menos. Y aunque la derrota no revista gravedad, sí deja algunas conclusiones que conviene reseñar. La presentación del Meridiano Alicante será recordada por los daños ocasionados por la gota fría -que además vació la grada del CT-, pues el baloncesto al que aspira Óscar Quintana brilló por su ausencia, sobre todo en la segunda mitad.
La puesta en escena reveló que la continuidad es buena, pero que la renovación que defendía Arturo Álvarez desde la dirección deportiva, también. Sólo Urtasun partió de inicio en el quinteto titular. El resto, Avdalovic, Stojic, Katelynas y Austin eran savia nueva. A ráfagas y con cierta intensidad defensiva aguantó el Lucentum la mayor soltura y eficacia de los sistemas de Moncho Fernández, que sólo unos días antes había pedido perdón a sus aficionados en Murcia por la mala imagen exhibida por su equipo en la presentación.
El primer parcial se cerró con 21-20. Hasta ahí todo relativamente bien. Lo peor llegó después. Las rotaciones fallaron y el juego interior fue perdiendo presencia exponencialmente. Además, esta vez la vergüenza no la disimuló el tiro exterior, que ofreció una eficacia bastante exigua.
El preparador del Murcia colocó a su equipo en zona y el atasco aumentó sin que Quintana diera con la estructura en pista que pudiera derrocarla. 13 puntos en los segundos 10 minutos explican un desaguisado que fue en aumento tras el paso por los vestuarios.
Cazorla ni se vistió, así que Stojic, recién llegado, jugó más de la cuenta. El alero croata dejó detalles de su potencial, pero también de que le falta mucho para acoplarse. La dirección de Avdalovic y Llompart no fue determinante, pero sí muy similar en la ejecución.
Por eso, las dudas más elocuentes las sigue copando el juego interior. Martynas y Katelynas aportan fuerza sin mucho acierto y Mario Austin debería poder hacerlo mucho mejor. Ayer anotó 10 puntos, pero falló en posiciones próximas al aro, no se fabricó tiros y en defensa intimidó, aunque de un modo tan evidente que se cargó de faltas rápido y terminó eliminado. Sufre en las transiciones rápidas y no suele aparecer en el balance defensivo tras pérdida o fallo.
Los 21 puntos de desventaja suponen un mazazo casi irrelevante, pero escuecen porque emiten señales que no son precisamente positivas. Quedan 13 días para encontrar la seña de identidad que convierta al Meridiano de Quintana en un equipo. En su mano está.