Los padres del colegio Clara Campoamor van a salir a la calle para reivindicar más seguridad en el centro. Así lo anunció ayer el presidente de la APA, Felip Sánchez, quien indicó que se ha insistido ante la Conselleria de Educación en la necesidad de subir la altura de la valla e instalar la alarma para evitar nuevos robos.
Recordó que en sólo veinte días el colegio ha sufrido cinco asaltos y en el último se sustrajeron todos los utensilios del comedor, que estaban guardados en los barracones. Era la segunda vez que reponían el material, adquirido por el propio centro y en el que se habían invertido 3.000 euros, y ahora tendrán que volver a hacerlo, pero los padres no están dispuestos a volver a comprar bandejas metálicas, tanto por el desembolso que supondrá como porque, según sus temores, los autores de los robos buscan este tipo de material para venderlo y fundirlo.
Aunque los padres ya están elaborando un calendario de movilizaciones para las próximas semanas, será el lunes cuando se concreten las protestas en una reunión del consejo escolar. Sánchez señaló que las movilizaciones «serán progresivas y cada vez más contundentes». Incluso se han planteado no llevar a sus hijos a clase si no logran una solución para garantizar la seguridad en el centro.
De momento, tanto la Policía Local como la Nacional se ha comprometido a intensificar la vigilancia, sobre todo en horario nocturno. Pese a ello, los padres insisten en que es preciso implantar nuevas medidas disuasorias como el sistema de alarma que, según el Ayuntamiento, se conectará la próxima semana, así como elevar la verja que rodea el patio para dificultar el acceso.
«Muy grave»
La Asociación de Padres considera que la oleada de robos es una hecho «muy grave» y piden a las autoridades que se hagan cargo de la situación, en especial a la Conselleria que, por el momento, ha rechazado subir la altura de la valla.
Los padres recuerdan que el servicio de comedor, que se prestará en los barracones, comenzará el próximo día 1. «En esas instalaciones comerán 340 alumnos en dos turnos y no queremos recibir el material y que un día vengamos y lo hayan robado, o bien que hayan manipulado alimentos, la comida no esté en condiciones para servirla y los niños se queden sin comedor», comenta Sánchez.