La gota que ha colmado el vaso de la paciencia de los padres del Clara Campoamor ha sido la oleada de robos que está sufriendo el centro. Después de las reivindicaciones, durante años, para que les crearan su colegio, a las inconveniencias del traslado este curso de su sede provisional -la antigua escuela Gabriela Mistral- al Carlos III, se unió la desorganización cuando llegaron los primeros días del curso y, ahora, los asaltos. Es el quinto en menos de tres semanas, a los que hay que sumar un intento frustrado.
Los hechos ocurrieron una vez más en los barracones instalados en el patio, el miércoles por la noche. Los asaltantes forzaron una ventana de estas aulas prefabricadas, que servirán de comedor para los alumnos a partir de octubre, y sustrajeron todos los utensilios. Se llevaron cerca de 200 bandejas metálicas, jarras para el agua, bolsas y cubiertos. Este mismo robo se perpetró hace unos días y se da la circunstancia de que el propio centro acababa de reponer las bandejas robadas de su presupuesto y estaban aún a medio desembalar. También la conselleria había vuelto a dotar al colegio del resto de utensilios sustraídos.
Los padres sospechan que los autores buscan revender este material para su fundición. De momento, un grupo recorrió ayer algunas chatarrerías de la ciudad para comprobar si estaban allí los utensilios y no se rendirán hasta encontrar ese material.
El presidente de la APA, Felip Sánchez, señaló que ayer mismo se dio parte de los hechos al director territorial, insistiendo en la facilidad para acceder al recinto y a los barracones, tanto por la escasa altura de la verja como por la debilidad de puertas y ventanas de las aulas prefabricadas.
Los padres recuerdan que llevan semanas reclamando que se suba la altura de la valla y la conexión del sistema de alarma, tras procederse a instalar nuevos focos en el recinto como otra de las medidas disuasorias. «El Ayuntamiento nos ha confirmado que ha vuelto a ponerse en contacto con la empresa de las alarmas para que se instale cuanto antes, pero para nosotros llega ya bastante tarde. Esperemos que esa medida impida de alguna manera la oleada de robos», comentó Sánchez.
No obstante, precisó que los barracones no son dependencias propiedad de la Conselleria ni del Ayuntamiento, ya que están alquiladas a una empresa, aunque es el Consistorio el que se ha ofrecido para solucionar la conexión de la alarma. Desde la Asociación de Padres se advierte de que si las autoridades no apuestan por subir la altura de la verja, plantearán nuevas movilizaciones.