La asociación para discapacitados Alinur de Alicante ha conseguido llevar a cabo un proyecto que, hace 19 años, empezó desde una pequeña escuela.
La directora, Leonor Martínez, afirma que se ha cumplido el objetivo que querían proyectar desde hace tanto tiempo. «Queríamos hacer un internado juvenil. Ni una residencia de ancianos ni el concepto de internado de jóvenes problemáticos. Esto es un lugar donde los jóvenes con discapacidad viven con sus amigos, profesores y padres, ya que les obligamos a venir a realizar actividades varios días a la semana».
El edificio ha costado 3,5 millones de euros. Este dinero se ha conseguido a través de la colaboración de los padres durante muchos años, el trabajo en la escuela con el que se ha ido ahorrando y «como el resto de los mortales, a base de préstamos», afirma la directora.
Las instalaciones, supervisadas en gran parte por uno de los educadores, Juan Coves, no descuidan ningún detalle. «Tanto en los apartados para la educación como en la zona de residencia, se ha valorado mucho el que sea una casa y una escuela en la que se forman vidas, tanto de alumnos como de padres y educadores. No se diferencia entre colegio, casa y amigos. Aquí todo es todo, hasta el edificio».
El pensamiento, el arte, la emoción y conocimiento titulan las diferentes aulas. Una luz circular proyecta sobre la pared los nombres de las aulas destinadas a las diferentes materias que se dan durante las clases. Sin embargo, no quedan ahí los departamentos destinados a la educación. Un laboratorio fotográfico, un taller de música, un gimnasio, una sala para baile y teatro, y una terraza en el ático de 400 metros cuadrados con yacuzzi y solarium, además de un patio andaluz junto al comedor.
En concreto, las aulas mejor preparadas son las de arte e informática. Presidiendo la sala de arte, dos grandes pósters al estilo pop: Marilyn Monroe y Audrey Hepburn. Los pupitres con cajones, pinturas, lápices y con la tabla movible para coger el ángulo más indicado a la hora de dibujar, como los buenos arquitectos.
El aula de informática, a la última. Ordenadores de pantalla plana, ratones sin cables y los mejores programas informáticos. Todo ello, explicado por un profesor un tanto especial, ya que combina las carreras de informática y psicología, la capacitación ideal para estos alumnos especiales.
Todas estas instalaciones, quedarían vacías sin un buen elenco de profesionales y niños que las llenen. El curso, que se prevé inaugurar tras finalizar los últimos detalles de las instalaciones a lo largo de la próxima semana, contará con unos 40 jóvenes discapacitados psíquicos. Algunos de ellos vivirán en el centro, es decir, tendrán la opción de dormir en sus habitaciones, que han decorado personalmente.
Otros contratarán sólo las horas de escuela, con comedor y con las actividades fuera del centro, como excursiones al cine o a la playa. Además de todas las actividades extraescolares que ya han dado sus frutos. La escuela ya tiene su grupo de teatro y de música. Todos los niños realizan las actividades, pero algunos de ellos destacan en estos campos y por ello actuarán en el teatro de Elche.
Detrás de todo, unas 30 personas entre la directora, el coordinador, psicólogos, profesores, educadores, un fisioterapeuta, varios estudiantes de psicología y los encargados de limpieza, comedor, conserjería y administración.
En definitiva, unas instalaciones perfectas para llevar a cabo el objetivo en el que inciden tanto Leonor como Juan: «hacer de esto su casa. Formamos íntegramente a los jóvenes y queremos darles mucha autonomía».
Empieza en Alinur la segunda parte de un magnifico proyecto.