El 7 de septiembre, las obras de acondicionamiento del colegio Carlos III tienen que estar terminadas y el centro escolar limpio y preparado para recibir a los 350 alumnos del Clara Campoamor. Durante cuatro cursos, el colegio, pese a escolarizar a los niños de la zona norte de Altabix, ha funcionado en las instalaciones del antiguo parvulario Gabriela Mistral situado en el barrio de Carrús, al carecer de edificios propios.
El próximo curso, los alumnos estarán en un ala del Carlos III mientras se construye su colegio en la avenida de la Unesco. El presidente de la APA, Felip Sánchez, se mostraba ayer preocupado por la marcha de la reforma. Aunque ya están terminadas las instalaciones de fontanería y electricidad, la calefacción no está colocada todavía. El proyecto tiene que ser visado por la Conselleria de Industria, lo que va a retrasar la instalación del sistema.
Sánchez precisaba que «los padres y madres consideran que ha habido tiempo para hacer las cosas bien y no les gusta nada que se tenga que instalar la calefacción cuando ya estén los niños en las dependencias escolares».
Los trabajos de reforma comprenden también la sustitución de todas las ventanas así como el pintado del interior y del exterior del edificio. Quedan tres semanas hasta el inicio del curso, aunque al tener que limpiarse y amueblar las aulas la adecuación tiene que estar terminada en los próximos quince días. Sánchez se mostraba ayer dubitativa sobre la fecha de finalización.
Barracones
El ala del edificio que acogerá a los alumnos del Clara Campoamor consta de planta baja, primero y segundo piso. Hay espacio suficiente para acoger a todos los escolares. Las nueve clases de preescolar se ubicarán en la planta baja. Los de primero y de segundo de primaria se repartirán las plantas primera y segunda.
Sin embargo, el centro educativa no da para más. Al no haber espacio para crear un comedor escolar, la Conselleria de Educación ha optado por instalar uno prefabricado. Los barracones llegaron a Elche la pasada semana y se está ultimando su instalación. El comedor tendrá capacidad para más de doscientos comensales, un aforo que se acopla a las necesidades de los alumnos ya que se pueden poner en marcha dos turnos.
El problema lo genera el espacio que ocupan los barracones. Sus dimensiones han impedido su colocación en la parte trasera del edificio, tal como se proyectaba. No caben y no ha habido más remedio que instalarlos en el patio de recreo. El comedor prefabricado se ha comido gran parte del espacio destinado al asueto de los pequeños.
El patio está dividido por una valla porque desde hace dos años, el colegio Carlos III acoge en una de sus alas a los alumnos del colegio Mestre Canaletes, de Perleta. Dicho centro educativo debe ser reconstruido para poder dar cabida a la demanda que genera la pedanía. El retraso en su construcción ha llevado a que los escolares de ambos colegios tengan que compartir las instalaciones del antiguo centro educativo Carlos III.
El presidente de la APA del Clara Campoamor considera imprescindible que la valla existente en el patio se derribe con el fin de ganar espacio para sus alumnos. La existencia de palmeras impide aprovechar el espacio libre que dejan los barracones. Sánchez insiste en que las direcciones de ambos colegios pueden llegar a un acuerdo para elaborar un reparto del mismo en horarios distintos, al igual que lo tendrán que hacer con las pistas deportivas.
El patio necesita igualmente un buen arreglo. Las obras de adecuación del edificio ha provocado su deterioro y los padres piden que se subsanen las deficiencias para el inicio del próximo curso escolar, según informaba ayer Sánchez.