La hoja de ruta marcada por la comisión deportiva del Lucentum no reflejaba, a priori, la posibilidad de iniciar la temporada ACB con tres bases profesionales en la plantilla. Sobre todo, porque jugadores como Carlos Cazorla o Kyle Hill, con contrato en vigor, pueden desempeñar esas funciones en momentos de necesidad.
La marcha de Kristaps Valters al Joventut, después de dejarse querer por el Lucentum, no ha variado el plan marcado tras recibir el visto bueno de la ACB. El turno de conversaciones le corresponde ahora a Vule Avdalovic, desvinculado del Pamesa tras cuatro años en Valencia, donde ha terminado pagando las consecuencias de la grave lesión que sufrió en la rodilla derecha (rotura del ligamento cruzado) en noviembre de 2007 y el posterior olvido de Neven Spahija, que le fue privando de minutos hasta que minó definitivamente su confianza.
Este bosnio con pasaporte serbio agrada a la comisión deportiva, que confía en poder cerrar el acuerdo con el director de juego balcánico para convertirlo en la referencia crativa del nuevo Lucentum. El agente del jugador admite la negociación, aunque advierte de que, «ni mucho menos, daría el acuerdo por sellado». El representante prefiere ser cauto: «Quedan temas por resolver, así que yo no lo daría por hecho», reitera. Su versión coincide con la del club: «Estamos negociando y existe sintonía porque nos interesa el jugador, pero no hay nada cerrado todavía», manifiestan fuentes de la comisión deportiva.
Sea cuestión de horas, de días... lo cierto es que la mala experiencia padecida con Valters obliga a mantener la calma porque el mercado estival no entiende de protocolo.
La llegada de Avdalovic o de cualquier otro con un perfil similar al del director de juego serbio -Marcus Norris sigue en la recámara después de reconducir la situación con Óscar Quintana y de no haber resuelto su futuro en Gran Canaria-, obliga a tomar una determinación en cuanto a la continuidad de uno de los dos bases que tienen contrato en la actualidad: Berni Hernández y Pedro Llompart.
El entorno del club tiene claro que hay que dar continuidad al mallorquín, pero en cualquiera de los casos se está obligado a negociar la rescisión de sus vínculos laborales. Berni, de vacaciones en Las Palmas, se mostró ayer «muy ilusionado» con la idea de jugar otro año en la ACB. Los motivos, según el grancanario, no ofrecen discusión: «Creo que me lo he ganado en la pista y, además, tengo contrato en vigor».
En el otro lado
Hace dos temporadas, cuando se consumó el descenso a la LEB y Miguel Cano trataba de recomponer la entidad en busca del regreso a la élite, negoció con Berni Hernández su renovación. Las posturas se fueron acercando hasta que Manresa llamó la atención del base y éste se quedó un año más en la élite. En aquel momento fue él quien decidió. Ahora las tornas cambian y su continuidad queda a merced de la comisión técnica.
La ley del deporte tiene sus propias reglas, no siempre justas, pero unas veces te benefician y otras te perjudican. El empecinamiento de Quintana de quedarse con la dupla de bases de que dispuso en LEB ha retrasado los planes, pero no ha conseguido variarlos. La conveniencia de reforzar la posición es unánime y sólo falta reunirse con los interesados para buscar la solución más convincente.
Llompart disponía de una cláusula de corte en su contrato que el club no hizo efectiva en su momento, y quizá eso dé una pista evidente sobre el devenir de los acontecimientos. Avdalovic necesita espacio y tres son multitud.