El PP abrazó ayer de manera pública y oficial la estrategia de su presidente, Mariano Rajoy, y dejó claro que el partido mantendrá su apoyo y su confianza en el máximo responsable de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, hasta el final. La cúpula de los populares desgranó esta postura en el comunicado con el que respondió al auto judicial conocido el lunes, en el que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJ-CV) detectó «indicios bastantes» para que Camps y otros altos cargos de su Gobierno puedan ser juzgados por un delito de cohecho, tras considerar posible que aceptasen regalos, en forma de trajes y otros complementos, de empresas vinculadas a la presunta red de corrupción de la operación Gürtel.
El comunicado oficial, de tres puntos, fue leído en una comparecencia del responsable de Comunicación del PP y hombre de confianza de Camps, Esteban González Pons, en la que no se admitió pregunta alguna de los periodistas. Pons destacó ante los micrófonos que la dirección del partido considera que «las acusaciones vertidas (en el auto) no han sido probadas» y que todos «mantienen plenamente su confianza en Francisco Camps».
Confianza en el recurso
El texto, en el que una vez más se proclama la inocencia del presidente valenciano, confía en que el recurso que presentará su defensa contra el auto del juez instructor, José Flors, terminará con el archivo de la causa y por hacer innecesario el juicio. Sin embargo, la dirección popular, de manera implícita, extiende «el apoyo de todo el partido y de todos los dirigentes» al presidente valenciano incluso si al final tiene que sentarse en el banquillo y enfrentarse a una sentencia judicial. Pons dejó claro este aspecto cuando no puso límite temporal al apoyo «de todos» y afirmó que «confiamos en que una resolución final de la Justicia terminará por dar un pronunciamiento favorable y devolverá a todo el mundo al sitio en que siempre debió estar», sin querer especificar si se refería al recurso, a la sentencia, o a ambas.
El tercer punto es un mensaje de consumo interno que pretende evitar fisuras como las que se produjeron el mes pasado, cuando conocidos representantes del PP exigieron en público, en contra del criterio de Rajoy, la dimisión del senador y tesorero de la formación, Luis Bárcenas, después de que el Tribunal Supremo anunciase que abría una investigación penal contra él por la existencia de indicios racionales de la comisión de delitos de cohecho y contra Hacienda dentro de la misma trama Gürtel. «Ni el partido ni sus dirigentes van a entrar a comentar o a debatir» el contenido del auto judicial, concluye el comunicado.
La consigna de cierre de filas se cumplió el martes sin disidencia alguna y los dirigentes dejaron claro que el partido, al menos de momento, está dispuesto a aguantar el chaparrón de ataques políticos y mediáticos, que reclaman desde el conocimiento del auto el cese inmediato de Camps y que amenazan con arreciar en las próximas semanas. Rajoy, que desde mayo pasado no comparece ante la prensa para evitar preguntas sobre este escándalo, también se negó a hacer declaraciones. Lo mismo ocurrió con el resto de dirigentes populares preguntados sobre Camps a excepción de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, que sí habló, pero para defender a capa y espada a «mi amigo».
El comunicado oficial, en definitiva, ratifica la postura ya expresada en junio pasado por Rajoy ante dos decenas de miles de simpatizantes populares en Valencia, en el mitin central de la europeas, cuando afirmó «Paco, estoy contigo. Estaré siempre delante, detrás, a tu lado».
Las deudas de Rajoy
El alto puesto institucional ocupado por Camps y el apoyo decisivo que dio a Rajoy para atajar la rebelión interna tras su derrota en las generales de 2008 hacen del mandatario valenciano un hombre prácticamente intocable en el partido. A diferencia del resto de militantes y dirigentes implicados en el escándalo Gürtel, a los que se les exigió la dimisión nada más ser imputados por el juez -a Bárcenas se la pedirán si el juez pide su procesamiento-, nada indica que el PP vaya aplicar el mismo criterio a Camps, aunque el juez al final le siente en el banquillo