Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Provincia

ARTÍCULOS

17.06.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Miedo al miedo
J. IBARROLA
En algún momento de la evolución, la naturaleza desarrolló un mecanismo altamente eficaz para poder dotar al ser humano de una respuesta adaptativa ante un posible ataque o amenaza. A través del miedo, el hombre activa su sistema nervioso central, aumentando la frecuencia cardíaca, la sudoración y otras respuestas vegetativas que lo preparan para poder reaccionar o bien huyendo o bien atacando. El miedo no es, ni mucho menos una emoción negativa, sino más bien un seguro de supervivencia; a través de él, el organismo se activa para poder superar un mal trance, salvaguardando la integridad física que supone la amenaza de un estímulo o situación altamente peligrosos. El problema aparece cuando esta emoción evolutivamente rentable, lejos de ser una respuesta a un estímulo adverso, se convierte en una pauta constante de comportamiento y se desencadena a pesar de no existir ningún peligro ni amenaza real. Por otro lado, lo más paralizante y paradójico a la vez, es la vivencia de miedo ante dicha emoción: el miedo al miedo.
El ejemplo más ilustrativo de miedo irracional, por definición propia, lo constituyen las fobias. De acuerdo con el sistema diagnóstico de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-IV), en las fobias específicas se da un miedo intenso y persistente que es excesivo e irracional y es desencadenado por la presencia o anticipación de objetos o situaciones específicos. Al exponerse al estímulo fóbico, se produce una respuesta inmediata de ansiedad que puede llegar incluso al ataque de pánico, a pesar del reconocimiento por parte de la persona que lo sufre, de que su miedo es absolutamente irracional y desproporcionado.
La activación resultante del miedo, como respuesta natural y adaptativa a una situación amenazante y peligrosa para el individuo, va dirigida precisamente a la acción, a la reacción ante el estímulo y a la puesta en marcha de una respuesta que garantice la supervivencia. De manera que el miedo nos induce a hacer algo, a afrontar el peligro de la manera más exitosa posible. Por otro lado, el miedo irracional conduce contrariamente a la evitación del estímulo que provoca ansiedad o malestar, siendo altamente desadaptativo e improductivo para el organismo. Lo más paralizante aún es la anticipación del posible miedo que pueda llegar a sentirse ante futuras situaciones altamente ansiógenas, la anticipación del miedo.
Pilar Jericó, doctora en Organización de Empresas y Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, es pionera en el análisis del talento y el impacto del miedo en el desarrollo empresarial. Según Jericó, existen varios pasos para conseguir que el miedo no nos paralice: aceptar que tenemos miedo, identificar cuál es nuestro miedo y, por último, mirar al miedo a la cara y hacerlo concreto. Desde este enfoque, no hay cabida al miedo improductivo, el paralizante, el estéril. Siguiendo los pasos anteriores aceptamos que tenemos miedo, de manera que no hay una interpretación destructiva y negativa del miedo como algo inútil sino que es el primer paso para adoptar una actitud proactiva de cara a poder solucionar nuestros propios problemas. Si nos enfrontamos a él, es muy probable que lo venzamos, si nos dejamos llevar por el miedo al fracaso, el fracaso está garantizado.
Normalmente, en un principio se temen los estímulos o situaciones concretas que nos puedan producir o nos hayan producido malestar pero, una vez la respuesta miedosa se ha cronificado, ya no es tanto la situación concreta la que nos provoca el pánico si no el miedo a no saber afrontar la situación, en caso de que se produzca al no poder tener control sobre ella ya que el miedo improductivo paraliza. Hay quien teme volver a pasar por una situación difícil y desencadena este temor al miedo del que venimos hablando.
La verdad es que uno construye sus propios fantasmas, más allá de la realidad existente y la indefensión ante ellos provoca la vivencia continua de vivir atemorizado sin saber muy bien por qué y debido a qué. Recuerden, como decía Nelson Mandela que «no es valiente quien no tiene miedo, sino quien sabe conquistarlo». Súbanse al caballo, lanza y escudo en mano, y derroten al dragón.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios

LOTERIA DE NAVIDAD

Videos de Noticias - ALICANTE
más videos [+]
Noticias - ALICANTE

Noticias de la provincia de Alicante

Enlaces de Interés

Vocento
SarenetRSS