A finales de enero de 2005, las obras del túnel del metro originaron la apertura de dos socavones en el barcelonés barrio del Carmel. Estos cráteres provocaron el hundimiento de varios inmuebles y el realojo de más de mil personas. La incertidumbre y la indignación se extendieron entre los vecinos, que habían advertido de la aparición de grietas en sus edificios antes de la catástrofe. Muchos perdieron todos sus recuerdos.
En el verano de aquel año, el Ayuntamiento de Alicante iba a iniciar las obras para la construcción de un aparcamiento subterráneo en la avenida Padre Esplá, situada en el barrio del Pla. Pero los vecinos se opusieron al soterramiento por miedo a un derrumbe como el del Carmel. Las pancartas de No al parking poblaron rápidamente los balcones de los edificios.
La iniciativa de resistencia vecinal se fraguó en la fundación de la Asociación de Afectados por el Parking de Padre Esplá. En marzo de 2006 convocaron a centenares de residentes en dos manifestaciones para protestar por la construcción del aparcamiento en el subsuelo de la avenida. Ahora, tres años después, todavía luchan por evitar que se ejecute la obra.
Con el objetivo de tranquilizar a los vecinos, el Ayuntamiento de Alicante ordenó el pasado año la elaboración de un informe geotécnico a la empresa Europatologías. A la espera de los resultados definitivos, ya se sabe que serán favorables a la buena salud de las viviendas y el terreno.
No obstante, desde la Asociación de afectados denuncian la falta de parcialidad y rigurosidad del estudio. «Los vecinos saben que los inspectores irían a las casas, mirarían por encima las paredes y les pedirían firmar un papel que confirma el buen estado del inmueble para después usarlo como prueba de que aceptan la construcción del parking», comenta Francisca Corbí, presidenta de la Asociación de afectados, en defensa del 80% de residentes que se ha negado a que sus casas pasen la inspección técnica.
Además, José Ramón Jiménez, miembro de la asociación, señala que la antigüedad de los edificios de la Sagrada Familia, situados en el centro de la avenida, exige un estudio específico y pormenorizado de los mismos. «Sólo han hecho catas en los dos extremos de la calle, y no en el centro, que es donde existe más riesgo de derrumbe», lamenta Jiménez. A los afectados les preocupa el estado de estas viviendas, que sufren una patología del hormigón conocida como aluminosis. Esta enfermedad se manifiesta en el incremento de la porosidad y la disminución de la resistencia del cemento aluminoso empleado en las viguetas de los forjados de algunos edificios, como los de la manzana central de la avenida.
Alarmismo
En respuesta a este temor, Florentino Regalado, ingeniero proyector del parking de Padre Esplá, publicó un artículo en marzo de 2006, en plena convulsión vecinal contra el aparcamiento, donde rebatía con detalles técnicos el alarmismo ante una posible caída de los inmuebles con aluminosis como consecuencia de las obras subterráneas.
Para Basilio García, presidente de la Asociación de Vecinos del Pla, el planteamiento de Regalado surge de su interés por ejecutar la obra: «En la primera reunión con él, nos aseguró que no existían problemas sin haber estudiado la zona».
Pero no sólo el peligro de derrumbe asusta a los vecinos. La gasolinera de la avenida dispone de un depósito subterráneo con capacidad para 20.000 litros de combustible. Este tanque de gasolina quedaría incrustado en el aparcamiento tras su construcción. «En el caso de que explotara, tiraría abajo todo el garaje y abriría la calle en canal», explica Pepe García, vicepresidente de la Asociación de Afectados. Basilio García lamenta que los promotores de la obra no han tenido en cuenta este inconveniente: «El anterior alcalde, Luis Díaz Alperi, ni siquiera sabía que existía una gasolinera en Padre Esplá».
Los vecinos también aluden a los problemas de accesibilidad que ocasionarían las obras en la avenida. El corte de la calle, una de las principales arterias circulatorias de la ciudad, obligaría a desviar el trayecto de cinco autobuses y el recorrido habitual de centenares de vehículos particulares.
Además, se ralentizaría la entrada en la avenida de los servicios de emergencia y de los propios residentes: «Tengo una plaza de garaje que podría quedar inutilizada durante el transcurso de las obras», comenta indignada Encarnación Asensi, vecina de Padre Esplá.
Cuando en 1993 el alcalde Ángel Luna promovió la construcción de un aparcamiento subterráneo para residentes en Padre Esplá, los comerciantes se asociaron para oponerse al proyecto, y el edil socialista canceló la obra. Dieciséis años después, las tornas han cambiado, y ahora las agrupaciones de comerciantes se muestran a favor de la edificación del parking en el subsuelo.
«Muchos no viven aquí, por lo que les da igual que levanten la calle», explica Basilio García. Para García, los representantes de las asociaciones comerciales defienden sus intereses personales y no los de aquellos a los que dan voz. Por eso, «muchos vendedores nos hemos desvinculado de esas agrupaciones», señala Francisca Corbí.
A favor
Pero Noelia Segura, presidenta de la Asociación de Comerciantes Pla-Carolinas, recuerda que todavía representan a 200 comercios del barrio. Segura incide en la necesidad de construir un parking en la zona: «Aparcar en el Pla es prácticamente imposible. Se tarda entre 30 y 45 minutos en encontrar una plaza de estacionamiento libre. Muchos coches se ponen en doble fila y dificultan el tráfico».
Además, el Ayuntamiento de Alicante ya adjudicó la obra a Enrique Ortiz e Hijos SL, por lo que «en el caso de suspender el proyecto, tendría que indemnizar a la empresa con 18 millones de euros por incumplimiento del contrato establecido», subraya la presidenta de la asociación. Desde la agrupación Comerciantes por Alicante, su presidente, Pedro de Gea, sostiene que un parking en Padre Esplá atraería consumidores al barrio del Pla, la segunda zona comercial más importante de la ciudad.
Los vecinos, por su parte, se amparan en la conservación del carácter autosuficiente de la zona para rebatir la teoría de De Gea. «Los representantes comerciales piensan que van a venir clientes de otros barrios a comprar aquí, pero están muy equivocados. Los comercios del Pla no son como los del centro».
Además, destacan el poco éxito del parking de la calle Hermanos López Osaba. «Ya hay un aparcamiento subterráneo en el barrio y registra sólo un 30% de ocupación», indica Corbí. Sin embargo, De Gea no considera oportuno este argumento para oponerse a la construcción del parking en Padre Esplá: «El emplazamiento de Hermanos López Osaba se encuentra lejos del Pla. Como dicen los americanos, No parking, no business».
Ante esta postura, Basilio García advierte de que muchos negocios perderían clientes en el periodo que durasen las obras y, consecuentemente, sufrirían unas pérdidas económicas irreparables antes de poder repuntar. El presidente de la Asociación de Comerciantes del Bulevar del Pla, Valentín Gallardo, suscribe los temores de García: «Desde el inicio de las obras del tranvía en la avenida Periodista Rodolfo Salazar, la afluencia de clientes se ha reducido a la mitad. Además, cinco negocios se han traspasado o han cerrado».
Las asociaciones de vecinos y afectados no se cierran a una oposición rotunda: «En el caso de que se tenga que construir un parking, proponemos ubicaciones alternativas, como el subsuelo del Club Atlético Montemar o los terrenos de la Policía Local», explica Francisca Corbí.
La primera opción se planteó en 1993, cuando surgió la idea de realizar un aparcamiento en el Pla. Pese a dar el visto bueno en un principio, la CAM, propietaria de los terrenos donde se encuentra el C.A. Montemar, se negó a la edificación de un garaje subterráneo. Por el contrario, la idea de levantar un aparcamiento en la finca de la Policía Local parece más factible, pues el Plan General de Ordenación Urbana establece esa zona para tal fin. Esta sugerencia cuenta con el apoyo del Partido Socialista, que le solicitó a la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, la edificación del garaje en altura. Sin embargo, Basilio García cree que al Ayuntamiento no le interesa ubicar el aparcamiento allí, para poder hacer otras obras en ese espacio. El caso del parking de Padre Esplá cuenta con un precedente favorable a los vecinos. En agosto de 2005, los residentes del barrio Gamonal de Burgos protagonizaron varios disturbios para evitar la construcción de un aparcamiento subterráneo en la calle Eladio Perlado. En Padre Esplá esperan resolver el conflicto pacíficamente, mediante el diálogo con los dirigentes políticos: “Tendrán que hablar con el padre de la muchacha”, sentencia Basilio García.