Con poco apoyo ciudadano, a pesar de que lleva recogidas más de 1.300 firmas de vecinos en solidaridad con su situación, se encontró ayer José Antonio, el trabajador de la empresa concesionaria de la recogida de basuras y limpieza viaria de Pilar de la Horadada que ya lleva cerca de un mes acampado en la plaza del pueblo y en huelga de hambre. El sindicato CNT organizó ayer por la tarde una manifestación de apoyo a este empleado que fue despedido hace unos meses, según él por haberse puesto una vacuna en el centro de salud y no en la mutua que le recomendó la mercantil.
Alrededor de un centenar de personas, la mayoría de ellas llegadas en dos autobuses que quedaron aparcados junto al polideportivo municipal, de donde partió la marcha, acudió a la protesta. Con gritos de «trabajador en paro, patrón colgado», recorrieron las calles más céntricas de la localidad pilareña en dirección a la plaza de la iglesia, donde el ex trabajador de STV en huelga de hambre volvió a permanecer y dice que lo hará mientras que pueda. Si el pasado lunes José Antonio aseguraba que estaba dispuesto a permanecer en la misma situación hasta que no pueda salir por su propio pie, ayer se reafirmó en esta tesis y mostró su enfado porque, según él, la gente «se ha dedicado a decir que esta manifestación era muy peligrosa para que no viniera nadie».
De hecho, sólo tres compañeros de la plantilla de STV Gestión, «los que han estado desde el principio», acompañaron al ex empleado en esta manifestación. La pasada semana los responsables de los trabajadores de la mercantil dieron a conocer un comunicado firmado por 37 de los 47 operarios de STV en los que rechazaban que su compañero siguiera en huelga de hambre como medida de presión para conseguir su readmisión en la plantilla. Ellos apostaron porque dejara esa postura e intentara negociar, algo que desde el principio rechazó José Antonio.
Ayer indicó que durante toda esta semana, ni la empresa ni el Ayuntamiento se han puesto en contacto con él, de manera que está dispuesto a llegar hasta el final. En silla de ruedas, el empleado despedido abrió la manifestación que pasó también por la puerta del Ayuntamiento para volver a la calle Mayor en dirección a la plaza. Detrás de él su familia llevaba una de las pancartas que le acompaña junto a su improvisada acampada frente al templo parroquial del Pilar y el resto de manifestantes les siguieron durante una marcha que contó con una gran presencia de agentes de seguridad, tanto por parte de la Policía Local como de efectivos de la Guardia Civil.