Qué gusto da comprar discos alicantinos en tiendas de discos. No en mesas plegables colocadas al fondo de un concierto. No en un bar, expuestos junto a maquetas de grupos amigos del dueño. No sacados de una mochila, de la mano de miembros de la propia banda. Nada de eso. Bien editado (autoeditado vale), bien producido. Con caja y un libreto de diseño currado. Al lado de los nombres consagrados de la industria discográfica española e internacional, compitiendo (por lo menos en esa tienda) en teórica igualdad de condiciones con ellos. Si encima es uno de los grupos cuyo anteriores discos has ido comprando en mesas plegables al fondo de un concierto, en un bar o sacados de la mochila del cantante, no puedes evitar sonreir. Los Goody Alien han sacado nuevo disco y siguen escalando peldaños.
Goody Alien es una banda formada en Elche en 1998. Siempre han destacado dentro de la escena alicantina de grupos noveles y emergentes como uno de los proyectos con sonido más sólido y definido, un pop-rock con toques psicodélicos e incluso algún guiño a la música electrónica que les llevó a proponer la canción Speed Zoo Phrenic, un hit imposible de no bailar cuando suena. A pesar de sus continuos cambios de formación, Goody Alien siempre han sonado a Goody Alien, y el tener un sonido característico y propio es algo de lo que no pueden presumir algunos grupos supuestamente más consolidados que ellos. La alineación Goody parece haberse consolidado con Puche (voz, guitarra y compositor principal de las canciones), Akame (el carismático bajista, parte imprescindible de la personalidad del grupo), Antonio Romero (guitarra, ex de Miranda Warning, grupo con el que los Goody siempre han tenido relación) y Javier Latorre (batería, un puesto maldito en la banda que siempre ha tenido mucha rotación).
Su nuevo trabajo, Last night in Sundance, acaba de salir y ya ha generado dos leyendas en torno al grupo, para que vean que nos les falta mística. La primera: muchos piensan que el título hace alguna referencia al premio que recibió el corto de Chema García, a la sazón antiguo miembro del grupo, en el famoso festival de cine de Sundance (Utah, USA). En realidad antes de que Chema rodara su corto, los Goody Aien recibieron en 2007 la propuesta de participar en la banda sonora de un largo español que iba a participar en el mismo evento y el tema se convirtió en broma La otra leyenda, el corte Toys in Babeland, que parecía un homenaje al grupo noventero Babes in Toyland, algo que no nos pegaba como influencia de Goody Alien, a los que no tenemos por un grupo Grunge/Punkrockero/RiotGrrrrrl. En realidad es el nombre de un famoso sex-shop de New York con el que Puche se tropezó paseando una vez por Manhattan. Por cierto, que poco después apareció por ese local REM para rodar, por sorpresa y sin avisar, una escena de un videoclip.
Anécdotas aparte, estamos ante la mejor grabación de Goody Alien, quien ya atesora 8 CD's entre discos de estudio (dos de ellos autoeditados, uno gracias al premio que ganaron en el concurso de la universidad), singles y EP's varios. El sonido está muy bien producido, obra de una labor colectiva de la banda con la ayuda de Roberto Ropero (ex batería de Miranda y cerebro técnico habitual de las grabaciones de Goody y otras bandas ilicitanas). Han rebajado el nivel de teclados, perdiendo pero así la parte psicodélica y subiendo la pop-rockera. Nada que envidiar a un disco de discográfica. A fin de cuentas, con los medios técnicos democratizados de hoy en día y con canales de distribución como Internet ¿Qué grupo necesita hoy en día una discográfica?
Y sin embargo, habrá quien los siga etiquetando como grupo novel o promesa de la música local… si lo pensamos únicamente se les seguirán dando estas etiquetas solo porque nunca ficharon por un sello nacional. Los Goody llevan más de 10 años tocando, constituyen un grupo humano sólido, propio de las amistades que han logrado sobrevivir a los 30 años. No hay ya ambiciones de comerse el mercado discográfico y si gusto por el directo, por divertirse tocando y creando música que te expresa y te representa junto a quien consideras tus amigos. El no haber fichado por la industria discográfica no mantiene a Los Goody Alien en el status de banda novel. The Longest Night in Sundance les ha acabado de consolidar. Hoy son ya parte de nuestra escena underground. Larga vida a Goody Alien. ¡Antimenfotistas del mundo, uníos!
P.D: Mañana sábado es 25 de Abril, Diada del País Valencià y día de conmemoración de la revolución de los Claveles. Después de tocar la Muixeranga y de cantar Grandola Vila Morena, podemos ir al Cure Anti-Disco Bar, en la Ruta de la Madera, donde Goody Alien presentará en directo los temas de su nuevo disco.