La sensatez impera, de momento. La comisión delegada de la Adecco LEB aprobó, por mayoría, que la celebración de la Final a Cuatro tenga lugar en territorio neutral para que, de este modo, nadie se pueda beneficiar del factor cancha en la pugna por lograr la segunda plaza que da derecho a regresar a la élite del baloncesto nacional.
Ahora sólo falta que el presidente de la Federación Española, José Luis Sáez, ratifique el acuerdo con su firma. El pacto debería rubricarse en la próxima reunión que mantendrá el máximo dirigente de la FEB con los integrantes de la comisión en breves fechas.
Miguel Cano, presidente del Lucentum y miembro del órgano resolutivo de la competición, confía en que se respete la decisión adoptada en el último congreso de la Adecco LEB, que se clausuró el viernes de la semana pasada y del que se ausentó Sáez por obligaciones de agenda.
«Queda pendiente una última conversación, pero la comisión delegada ha aprobado que la Final a Cuatro se celebre en un pabellón neutral, con capacidad hotelera y buenas comunicaciones. Madrid cumple con los requisitos, pero no hay nada firmado al 100%. No creo que el presidente vaya a contravenir una decisión aprobada en acta por la comisión delegada, sobre todo porque el tiempo apremia», explicó ayer el propio Cano.
Fuenlabrada y Rivas Vaciamadrid son los dos enclaves que más papeletas tienen para ser sede de la «gran fiesta del baloncesto» que ideó Sáez el año pasado.
La capital de España cumple con todas las exigencias para acoger el evento después de que sonaran como posibles sedes Lugo, Valladolid, Melilla o Cáceres, aunque nunca con oferta formal por delante. El coste de la Final Four, que se resuelve en dos días y reúne a los 12 supervivientes del playoff en las LEB Oro, Plata y Bronce, ronda los 150.000 euros, una cifra que en ningún caso podría abonar el Lucentum con tan escaso margen de maniobra.
El equipo de Quintana parece abocado a jugarse el objetivo del mismo modo que la campaña pasada tras una segunda vuelta llena de altibajos. A pesar de ello, la confianza de Cano en jugadores y cuerpo técnico no ha cambiado: «Todos los equipos atraviesan por dificultades, pero sólo los mejores son capaces de superarlas para seguir peleando. El equipo cree en el objetivo, así lo ha demostrado, y está al lado de su técnico, dos factores clave para competir al máximo. Independientemente de que en Burgos nos salieran bien o no las cosas sobre la pista, nadie dejó de luchar en ningún momento, todo el mundo dio el máximo. Los jugadores están con su técnico a muerte, de eso no hay la menor duda, y quiero que quede muy claro», reiteró el presidente lucentino, que aún ve factible el ascenso directo.