El Alicante anduvo un tanto espeso en los primeros compases del encuentro, siendo Urtasun el único en salvarse de la quema y con Andriuskevicius, un tanto descolocado en la recogida de rebotes, donde Manu Gómez le ganó la batalla. Con el 10-4 de arranque en los primeros cinco minutos, el Autocid distaba mucho de aquel equipo que fue derrotado cómodamente en tierras levantinas. Pero Llompart, de tiros libres y Rejón, con varias canastas en suspensión, se encargaron de acortar distancias, además de que Hill ya empezaba a hacer de las suyas con dos canastas consecutivas que pusieron el marcador ajustado a 21-18 tras finalizar el primer cuarto.
En el segundo acto, Andreu rotó su banquillo y buscó frenar a las torres rivales. El conjunto de Quintana lo intentó desde el perímetro, pero no hubo suerte, ni Llompart, ni Hill, ni García consiguieron su cometido. Fue Logrippo quien ejerció de tirano y puso en el marcador el 31-28, tras un parcial de 9-0. Con el habitual arreón de Diego García, bien acompañado por un genial Raúl Mena, Quintana paró el partido: 34-28 (minuto 15). La entrada de Hill en cancha a falta de tres minutos para llegar al descanso fue crucial puesto que llevó el peso ofensivo poniendo finalmente una mínima desventaja, después de haber estado a ocho puntos de distancia.
Tras el paso por vestuarios, Burgos recargó sus pilas y el tercer cuarto fue todo un despilfarro de lanzamientos desde la línea de 6,25. Los rebotes se hicieron esenciales. Tres triples consecutivos de Logrippo hicieron saltar las alarmas en el Lucentum 57-45 (minuto 27). El acierto local desconcentró por completo al cuadro alicantino: pasos de Urtasun, tres segundos en zona a los pívots. Pero cuando el equipo de Casadevall buscaba abrir brecha salió a relucir la extraordinaria muñeca de Hill, que clavó la puntilla con un triple sobre la bocina que significó el 59-52.
Y su racha extraordinaria la prolongó con una gran asistencia a Andiuskevicius nada más comenzar los últimos, y decisivos, 10 minutos. El técnico local echó mano de Brown para dar minutos de descanso a Diego García, pero al americano le temblaron las manos en tres posesiones que culminó sin tocar el tablero. Para entonces Hill ya se había encargado de recortar desde el perímetro y llegar al 62-60 (m. 32). Con la quinta de Sinanovic, el Autocid, ya cansado, no pudo hacer sombra a los alicantinos. El triple de Cazorla 68-73, minuto 38) dio alas al Lucentum. A falta de 35 segundos para el final, un triple de Logrippo puso un 74-75.
Hill, nuevamente, abortó cualquier atisbo de remontada y con un triple y un mate calló El Plantío. Se sucedieron las faltas y Coppenrath y Rejón anotaron los dos adicionales cuando sólo restaban seis segundos: 77-83.
Lo Grippo lo intentó a la desesperada, falló, y Cazorla se adueño del rebote, clave ayer. La victoria en Burgos y la derrota de Melilla en León (79-67) mantienen a los alicantinos a la espera de que Valladolid pierda dos partidos para lograr el ascenso directo.