Se acabó la batalla por el liderato y el ascenso directo. Y no fue por méritos ajenos sino por deméritos propios. Contra todo pronóstico, el Lucentum hincó la rodilla contra el Grupo Begar León y certificó que no sólo está tocado sino también hundido. No hubo reacción ni recuperación ni ningún síntoma positivo que permita albergar alguna esperanza.
Habrá que jugársela en los play offs y confiar en que, para entonces, el equipo de Quintana haya salido de la espiral negativa en la que se encuentra, casi de forma inexplicable. Aunque Melilla ganó al líder Valladolid (81-69), el equipo alicantino despreció la oportunidad de volver a engancharse a la pelea por el objetivo del ascenso directo.
No comenzó nada bien el encuentro para los lucentinos. A prueba, la capacidad de recuperación después del mazazo que supone perder el liderato y también las opciones reales de recuperarlo. Tras el varapalo en Valladolid, el equipo de Quintana salió a escena obligado a recuperar sus señas de identidad y su buen baloncesto. La alegría duró poco. El triple inicial de Hill no tuvo continuidad y los alicantinos se toparon con una preocupante falta de acierto que les situó a merced del León.
Cinco abajo (7-13), el Lucentum pasó por momentos de dudas hasta que Andriuskevicius anotó para romper barreras. Le siguieron Jorge García y Urtasun, que volvieron a colocar las cosas como al principio. Pese a todo, costó y mucho anotar. Demasiados nervios y precipitación. Puede que al equipo alicantino le pese en exceso la cruz de haber perdido el liderato en el peor momento de la fase regular, cuando se decide la verdad y ya no existe margen para rectificar.
El primer periodo acabó con igualdad total (17-17). Hace un mes, nadie habría pensado que el León podía hacerle sombra al Lucentum en su casa y, sin embargo, ayer se evidenció que este grupo ha perdido la fortaleza que le situó arriba.
No varió el panorama en el segundo cuarto. El ex lucentino Stacey comenzó su carrusel de tiros y consiguió poner en clara ventaja al equipo leonés. Tanto fue así que los de Quintana fueron a remolque en todo este periodo. Las imprecisiones, las pérdidas y la falta de acierto de cara al aro, los alicantinos fueron otra vez una sombra de sí mismos. El León logró una cómoda renta al descanso (33-38). Los fallos apresaron al conjunto de Quintana, que no ofreció el nivel de otros días. Dejó bien claro que le costará recuperarse, y mucho, de su actual momento.
Stacey alcanzó los 18 puntos en el tercer periodo, que sirvió para lanzar definitivamente a su equipo y machacar a su ex. El desastre se barruntaba. El Lucentum no ofrecía síntomas de reacción ante un León que basó todo su juego ofensivo en la inspiración anotadora de su mejor hombre exterior en la noche de ayer. Hasta diez puntos de diferencia alcanzó el conjunto leonés al final del tercer cuarto (46-56). El porcentaje anotador y la incapacidad del Lucentum resultaron desmoralizantes. No hubo luz.
La reacción del equipo de Quintana llegó en el último cuarto, pero ya fue demasiado tarde. El Lucentum llegó a ponerse a cinco (68-73). Pese al tremendo enfado de los lucentinos con el arbitraje, no valen excusas para justificar un tropiezo imperdonable.