El Lucentum refleja en sus balances contables desde el año 2003, momento en que era presidente del club Luis Castillo, la tenencia de dos vehículos Skoda Octavia que se adquirieron para facilitar el transporte del personal. Ese uso se le dio, presuntamente, hasta el año 2.005. Después, a pesar de seguir figurando como un activo de la entidad, se les perdió la pista. El motivo que esgrimió por aquel entonces el máximo responsable de la sociedad para justificar la ausencia de ambos coches, siempre de forma verbal, fue que estaban tan deteriorados que resultaban prácticamente inservibles.
Cuando la asamblea votó la constitución del nuevo consejo de administración, que también presidió Luis Castillo, el tema de los Skoda volvió a ponerse encima de la mesa fruto de la auditoriá a las cuentas del club encargada por el Ayuntamiento de Alicante. La respuesta fue la misma, pero ni rastro físico de las dos máquinas. Tampoco administrativo, porque en ningún caso habían sido dados de baja en la jefatura de Tráfico.
El asunto -aparcado tras la dimisión del empresario en 2007-, estalló el 2 de noviembre del año pasado. La Guardia Civil detuvo en Los Alcázares (Murcia) al ciudadano chileno Rodrigo Andrés Bergez por un presunto delito contra la seguridad vial. Conducía, al filo de las ocho de la tarde, de forma temeraria, a gran velocidad y sin respetar las señales. En su intento de huir de las fuerzas de seguridad puso, según reza el atestado, en peligro a otros conductores e, incluso, «a una señora mayor que casi es arrollada».
Tratando de dar esquinazo a los agentes, introdujo el vehículo en una calle peatonal volviendo a hacer peligrar la vida de los viandantes hasta que finalmente colisionó contra unos maceteros decorativos y se paró. Lejos de entregarse, intentó continuar con su huida a pie, y fue en ese momento cuando la Guardia Civil le dio caza. Pues bien, el vehículo en el que circulaba Rodrigo Andrés Bergez era uno de los dos Skoda propiedad del Lucentum, que no tenía documentación, ni seguro. El detenido tampoco estaba en posesión de permiso de conducción alguno, por lo que se procedió al arresto del sujeto, que amenazó de muerte a los agentes: «Los Alcázares son muy pequeños... os voy a matar», profirió el chileno, que fue acusado de «un presunto delito contra la seguridad vial y de amenazas a agentes de la autoridad en el ejercicio de sus funciones».
Miguel Cano, en calidad de presidente actual, fue citado a declarar como responsable civil del vehículo. El juez condenó al club al pago de varias multas y del mobiliario urbano destrozado, así como las costas de grúa y de la pernocta del coche en el taller tras ser interceptado. La sociedad ya ha encontrado uno de los coches, pero todavía le falta el otro, que continúa en paradero desconocido, de ahí se hayan decidido a denunciar la presunta apropiación indebida de los mismos por parte del anterior presidente, Luis Castillo.