El director del aeropuerto de El Altet, Santiago Martínez-Cava, se reunió ayer por la mañana con el concejal de Urbanismo, Alejandro Pérez, y los pedáneos y representantes vecinales de esta pedanía y de Torrellano, con el fin de estudiar las peticiones planteadas en relación con la contaminación acústica y ambiental derivadas de la actividad de la terminal aeroportuaria.
Según relató el concejal, esta reunión, que se celebró en el aeropuerto, deriva de una petición plateada antes de Navidad por los vecinos y pedáneos. «Ha sido un encuentro muy fructífero, el director se ha mostrado muy receptivo a los planteamientos de los vecinos», señaló Pérez.
En el apartado acústico, se informó que sigue adelante el plan de Aena para insonorizar las viviendas situadas dentro de la denominada huella acústica, que sufren de forma más directa el ruido por aterrizaje o despegue de las aeronaves. Hasta ahora se han aislado 1.500 viviendas y se sigue trabajando en esta línea.
Los vecinos plantearon que algunos pilotos se desvían del itinerario previsto para aterrizar o despegar, produciendo ruido en zonas no contempladas en la huella acústica. Martínez-Cava indicó que este tema se tratará en la comisión formada por los ayuntamientos de Elche y Alicante, y el aeropuerto. En tal sentido, se hará un seguimiento de los vuelos para determinar sus trayectorias con se acerca o cuando se aleja. «En un año se estará en condiciones de controlar todos los itinerarios a través de los monitores y establecer si se desvían de la ruta oficial», indicó el edil.
Cuando se detecte alguna variación, el aeropuerto abrirá un expediente de infracción y lo enviará a la Dirección General de Aviación para su estudio y aprobación, si procede, de la correspondiente sanción.
El otro aspecto que preocupa a los vecinos son las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de los aviones. El director del aeropuerto indicó que el único control que existe en la actualidad sobre las emisiones es el que realiza la Generalitat en su estación meteorológica, «que indice unos niveles normales», según el edil.
En cualquier caso, añadió que el proyecto de ampliación del aeropuerto contempla implantar un sistema propio de control de las emisiones. Cuando se disponga de esta estación, se podrán tener datos de primera mano. Si se observan niveles por encima de lo normal, se estudiarán las acciones a adoptar, ya sea una pantalla vegetal en torno a las instalaciones, como plantean los vecinos u otra medida.
El director añadió que los aviones más modernos cuentan con tecnologías que introducen sistemas para minimizar el ruido y las emisiones, con lo que a medida que se vayan actualizando las flotas, también irán disminuyendo los efectos negativos en las viviendas vecinas.