Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Provincia

12.11.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
La 'generación triunfo'
M. OLMOS
La tendencia televisiva de los últimos años, marcada por la proliferación de programas dedicados a catapultar al éxito a chicos y chicas jóvenes con más edad para preparar el examen de física que para convertirse en número uno de la lista de los cuarenta principales, pone de manifiesto que esta generación de jóvenes vive por y para el éxito como meta final en sus vidas. La dinámica del triunfo asociada al éxito y la felicidad se convierte en el lema del chaval de nuestros tiempos que, huyendo del esfuerzo constante y la recompensa a largo plazo, prefiere la autopista rápida hacia la fama, aunque el peaje dañe su autoestima y le convierta en un individuo con escasa tolerancia a la frustración. Lejos del vive y deja vivir de hace unas décadas empezamos a esbozar el grito de guerra preferido de esta generación: o triunfar, o morir.
Siempre se nos ha inculcado la idea de convertirnos en seres autónomos, seguros de nosotros mismos y con una alta autoestima pero no se nos dan las herramientas adecuadas desde la infancia para que podamos desarrollar todos estos principios. El debate actual, meramente político, no atiende a las auténticas necesidades educacionales desde edades muy tempranas. La transmisión de valores como la capacidad de autocrítica, el desarrollo de empatía, el autocontrol emocional y el conocimiento de los propios potenciales y limitaciones se harían imprescindibles en el panorama educacional actual. No podemos pretender chicos y chicas seguros y seguras de sí mismos si no les enseñamos antes cómo conseguirlo. La transmisión de ciertos principios en inteligencia emocional nos ahorraría la crítica posterior a una generación exenta de valores, ególatra e inmadura.
No soy de la opinión de los que preconizan que las generaciones actuales son mucho peores que las anteriores, eso de cualquier tiempo pasado fue mucho mejor siempre me ha causado cierto recelo pues considero que las circunstancias son cambiantes en el tiempo y hay que tener un mínimo de flexibilidad a la hora de adaptarse a lo nuevo. Todo tiene su encanto, sus ventajas y sus inconvenientes. Ni la letra con sangre entra, ni la vida es sufrimiento pero que tampoco nos vendan la idea de que quien triunfa en la vida es quien tiene éxito. Quizá sea fruto de la sobreprotección, de hacerles creer desde pequeños que tienen que amarse a sí mismos por encima de todo (sin tener en cuenta que algunos quieren ser más altos a costa de subirse a los hombros de los demás), inculcarles la idea de que valen para todo y pueden conseguir lo que se propongan (más de uno desarrolla la capacidad de no poder llegar a todo, de quedar constantemente insatisfecho) y de trabajar el culto a uno mismo hasta el más puro narcisismo. Una falsa autoestima que acaba perjudicándoles. Falsa porque: no se sustenta sobre la seguridad en uno mismo atendiendo a las propias limitaciones, teniendo en cuenta que uno puede llegar hasta donde se lo proponga si trabaja en ello y si sus potenciales se lo permiten, de manera que no todo es posible. Aceptarlo implica ser consecuente con uno mismo; no hacerlo, conduce a la peor de las frustraciones y ésta genera agresividad por lo que nos encontramos con un individuo segurísimo de sí mismo en un inicio pero insatisfecho vitalmente, con la sensación de no haber triunfado en la vida y con autoconcepto precario. Todo fruto de una grave distorsión de la realidad: la sobrevaloración de las propias capacidades con la posterior sensación de no llegar. Confunden éxito con autoestima.
Jean Twenge, profesora de Psicología de la Universidad de San Diego (California), los ha bautizado como Generación Yo. Según la autora, la mayor parte de los jóvenes de hoy en día (nacidos en las décadas de los 80 y 90 que ahora rondan los 20 años y han crecido con el boom de las nuevas tecnologías) cree que son más egocéntricos, narcisistas, individualistas, egoístas y frívolos. Quizá se les haya mimado en exceso, quizá al tener menos hermanos, no estén acostumbrados a compartir, quizás las nuevas tecnologías hayan aportado su grano de arena. Sea como sea, según los últimos estudios, casi dos tercios de la población juvenil formarían parte de esta nueva generación eclipsada por ídolos sin talento y 15 minutos de fama. Cómo me acuerdo en esta ocasión de las palabras de Sigmund Freud cuando afirmaba: «Me considero un hombre afortunado, nada en la vida me fue fácil». Y cómo han cambiado las cosas hoy en día cuando quien se encuentra con la dificultad es poco menos que un pobre desgraciado. Reflexionen, que quizá ya no sean tan jóvenes, pero siguen viviendo en este mundo.
www.soniacervantes.com
Sònia Cervantes es psicóloga y terapeuta sexual y de pareja.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios

LOTERIA DE NAVIDAD

Videos de Noticias - ALICANTE
más videos [+]
Noticias - ALICANTE

Noticias de la provincia de Alicante

Enlaces de Interés

Vocento
SarenetRSS