ESCÁNDALOS EN LA VEGA BAJA OPERACIÓN EN BIGASTRO

CLAVES
Moya llegó a Fontcalent el martes por la mañana, custodiado en un furgón de la Guardia Civil, tras pasar cuatro días en los calabozos de la Policía Local de Orihuela, una vez dictado su auto de ingreso en prisión. Ya en el penal, y de acuerdo con la información recopilada, el munícipe recibió la visita del médico el mismo martes por la tarde, mientras que ayer por la mañana fue el turno de un trabajador social y de un educador. Todos ellos extrajeron la conclusión de que el interno, aunque, como es lógico, tocado en su ánimo, conserva la entereza en medio de la difícil situación que le está tocando vivir.
Por este motivo, no se consideró necesario trasladarlo a la Enfermería, donde, en ocasiones, los reclusos pasan un periodo de tiempo prolongado, desde unos días hasta unas semanas, por razones de salud. En el caso de Moya, los achaques que presenta, entre otras causas, por hipertensión no han sido determinantes para que el personal técnico se plantease dar ese paso.
El político, suspendido de militancia por los socialistas valencianos, fue trasladado ayer por la tarde a la celda a la que se le ha adscrito en el Módulo 3 de Fontcalent, destinado a reos que por primera vez se ven privados de libertad, según explicaron las fuentes consultadas. Las conversaciones mantenidas con miembros del colectivo de educadores y trabajadores sociales tienen por objeto ayudar a Moya a asimilar su condición actual y adaptarse lo más rápido posible a la rutina dentro del establecimiento penitenciario.
Su abogado está intentando por todos los medios que se le conceda la excarcelación provisional previo pago de una fianza.











