Literalmente la palabra significa ya visto y es que precisamente es lo que uno experimenta cuando se produce el fenómeno. Aunque hay quien afirma que sería mucho más preciso hablar de deja vecú (ya vivido) porque la sensación producida es la de haber vivido la situación en cuestión. Siempre que nos ocurre nos quedamos con la percepción de haber estado en la escena sin poder especificar cuándo ni cómo y no sabemos por qué ocurre exactamente. Sentimos una extraña familiaridad que, por la mayoría de personas, es definida como «algo que ya me ha pasado antes».
Son varias las teorías explicativas sobre el fenómeno, desde las más parapsicológicas que apuntan a una posible experiencia vivida en otras vidas (aquí cada cual que crea lo que quiera creer) hasta las que relacionan el proceso con la actividad onírica (atribuida a un sueño), pasando por los pocos resultados obtenidos a través de la investigación, por la dificultad de reproducir el fenómeno en un laboratorio.
Desde el punto de vista psicológico y neurológico se trabaja sobre teorías neuronales y experiencias basadas en la memoria. Las primeras afirman que el fenómeno puede estar relacionado con anomalías neuronales que producen descargas eléctricas indebidas en nuestro cerebro. Tales estudios se corroboran con el trabajo obtenido a través de las correlaciones clínicas existentes entre ciertos trastornos (esquizofrenia y ansiedad) y el incremento de sufrir la sensación precognitiva, estableciendo la epilepsia del lóbulo temporal como la asociación patológica más fuerte existente entre el deja vú y un desorden cerebral. Todas estas explicaciones vienen a conjeturar que lo que en realidad se está produciendo no es más que un error neuronal que origina una sensación de memoria errónea.
Por otro lado, las explicaciones basadas en la memoria postulan que el fenómeno viene explicado por lapsos temporales en la sinapsis neuronal. Lo que viene a decir que nuestro cerebro sufre una confusión y cree percibir un estímulo determinado por segunda vez cuando en realidad se está produciendo un solapamiento entre los sistemas neurológicos responsables de la memoria a corto plazo (retiene la información de manera consciente, durante un período de tiempo limitado y con una capacidad máxima de retención de 5-6 ítems) y los responsables de la memoria a largo plazo (sistema encargado de almacenar la información permanentemente y con una capacidad prácticamente ilimitada). El error se produce cuando la mente consciente tiene un ligero retraso en la recepción de las entradas perceptivas. Digamos que se activan por error los circuitos neuronales responsables de la sensación de recuerdo. Lo que vivimos activa un recuerdo del inconsciente (almacenado en la memoria a largo plazo) que llega unas milésimas de segundo antes de lo que se está percibiendo (memoria a corto plazo) lo que nos provoca la sensación de ya visto.
Así que la próxima vez que tengan esta sensación de familiaridad tengan en cuenta que su cerebro ha sufrido un pequeño cortocircuito que se traduce en esta curiosidad que, por muchas veces que nos ocurra, no deja de sorprendernos. Aunque ciertamente haya ocasiones en que la memoria nos juegue una mala pasada y nos haga revivir lo que deberíamos experimentar sólo una vez, porque, como decía Daniel Gélin, se llama memoria a la facultad de acordarse de aquello que quisiéramos olvidar. ¿O esta frase ya se la había citado antes?
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Sònia Cervantes es psicóloga y terapeuta sexual y de pareja.








