Otro caso célebre es el de Maquiavelo, quien continúa la justificación de la noble mentira: «Por tanto, un príncipe prudente no puede ni debe mantener fidelidad en las promesas, cuando tal fidelidad redunda en perjuicio propio». Otro ejemplo ilustrativo acerca de la mentira política es el concurso filosófico promovido por Federico II de Prusia en 1778 con el título de: ¿Es conveniente engañar al pueblo, sea induciéndole a nuevos errores, o manteniéndole en los que ya se encuentra? Ya en el siglo pasado, el jefe de la propaganda nazi afirmaba que: «Una mentira muy repetida acaba convirtiéndose en una verdad». Hoy día, el lenguaje es distorsionado para disfrazar la mentira, la guerra es un conflicto bélico, y sus víctimas, daños colaterales
Finalmente, debemos hacernos una pregunta ética fundamental: ¿Está justificada la mentira en política? Rotundamente no. En estos tiempos en los que se diserta sobre el descrédito de la política y el comportamiento ético parece ser una extravagancia, algunos desencantados han llegado a definir a la política como «el arte de engañar a los pueblos». Niego la mayor. Para mí y para el Partido Socialista la política será siempre el arte de decir la verdad y trabajar para mejorar la vida de los ciudadanos.
La portavoz del Partido Popular en Elche, Mercedes Alonso, ha mantenido durante los dos últimos años que la Conselleria de Educación no procedía a construir el IES número 11 porque no bastaba con la cesión de los terrenos, sino que era necesaria la inscripción registral de la propiedad de los mismos.
Llegó incluso a interponer un contencioso administrativo para pedir la retirada del cartel en el que el Ayuntamiento anunciaba la cesión de los terrenos a la Generalitat Valenciana.
La sentencia del pasado 26 de junio la dejó en evidencia. Los terrenos están cedidos desde enero de 2006 y nada imposibilitaba el comienzo de las obras, ya que el Ayuntamiento había llegado a un convenio de cesión con los particulares para autorizar una ocupación anticipada a la reparcelación del sector. En definitiva, la sentencia demuestra que Mercedes Alonso ha mentido. Y lo que es más grave, lo ha hecho a sabiendas y en perjuicio de los intereses de los ilicitanos.
Uno de los relatos infantiles más conocidos que trata de educar a los niños en evitar la fea costumbre de mentir y les advierte de sus consecuencias es el célebre cuento Pinocho, del italiano Carlo Collodi. No les voy a recordar la trama, ya que es muy conocida, pero sí les llamaré la atención sobre la anécdota de la transformación física que experimenta el personaje principal cuando miente: le crecía la nariz.
Desgraciadamente la portavoz del Partido Popular en Elche no sufre mutación alguna en su aspecto exterior cuando lanza una de sus frecuentes mentiras. Es más, las dice con su entrenado hieratismo. Nada se altera en su rostro y así se hace difícil desentrañar si de verdad se cree lo que está diciendo.
Una vez más, como le sucede al personaje del cuento, Mercedes Alonso volvió a hacer oídos sordos a su Pepito Grillo de cabecera y se dejó arrastrar por su fatal inclinación a mentir. Por fortuna, esta vez las mentiras le han llevado demasiado lejos, hasta el punto de hacer el ridículo en un escenario judicial, y a volver a casa con la cabeza gacha y unas enormes orejas de burro por bandera.
Blanca González Serna es concejal de Educación del Ayuntamiento de Elche.









