PROVINCIA ALICANTE

LISTA NEGRA
En el mismo periodo del 2007 la cifra de crímenes se situaba en once. Las muertes derivadas de esas acciones fueron las mismas, lo que equivale a un 20% menos de las del 2008.
Un rápido repaso a la crónica negra que se ha escrito hasta agosto de este año conduce a una conclusión indiscutible: nueve de los doce óbitos tuvieron como escenario el hogar, independientemente de los móviles que guiaban a los asesinos. El más reciente de ellos se produjo el pasado miércoles en el número 15 de la calle Juan de Garay de Alicante. Ginés Rodríguez, de 50 años, murió asfixiado tras irrumpir en casa de su ex compañera sentimental presa, al parecer, de un ataque de celos.
Tras intentar agredirla, un hombre que la acompañaba y con la que la Policía sospecha que mantenía una relación sentimental salió en su defensa. Francisco Vicente A.A., de 34 años, se abalanzó sobre él y lo redujo. Posteriormente, una vez inmovilizado en el suelo, le puso el pie en el cuello, lo que desencadenó el trágico desenlace.
Tanto el presunto homicida como la mujer, Mónica E.G., de 45 años, fueron detenidos como sospechosos, aunque el juez únicamente decretó el pasado viernes el ingreso en prisión de él.
De la misma manera, la mitad de esos doce casos tuvo como origen la violencia doméstica o la violencia de tintes machistas. No hubo que esperar demasiado para que ésta irrumpiese a sangre en la provincia en el 2008. El 6 de enero, un ucraniano de 26 años degollaba a su novia, rusa de 30, en el domicilio que ambos compartían en el conflictivo edificio de La Tejera, en Torrevieja, porque ella no quería seguir con él.
La historia se repitió, con otros protagonistas, el 22 de marzo en Jijona, cuando Lidia Moreno, de 42 años, fue acuchillada por su compañero sentimental, recién salido de la cárcel por maltratarla y que tenía una orden de alejamiento en vigor respecto a ella.
El 5 de abril, también en Torrevieja (tres crímenes en lo que va de año), una ciudadana rusa de avanzada edad que sufría una esquizofrenia acababa con un hacha con la vida de su ex marido, quien seguía viviendo con ella para cuidarla.
No obstante, el asesinato sexista que más conmocionó a la opinión pública fue el de la joven de 18 años de Pilar de la Horadada Laura Jiménez. Un agricultor encontró el 21 de abril el cadáver de la chica dentro de una balsa de riego. Su novio, el ecuatoriano de 30 años Danilo Amable, la había arrojado dentro atada de pies y manos y con pesas atadas al cuerpo para que no pudiera salir a flote, tal y como confesó con posterioridad el propio sospechoso.
Si las bajas pasiones, los sentimientos o los prejuicios machistas explican gran parte de los crímenes que llenan las páginas de sucesos de los periódicos, también es cierto que el dinero sigue guiando a muchos de los asesinos. El 1 de marzo, un ucraniano mató a su compañero de piso en la Playa de San Juan porque quería abandonar la vivienda y la víctima no le daba la fianza que había adelantado por el alquiler.
También el móvil económico parece estar detrás de la pelea que costó la vida en marzo a un joven marroquí de 21 años o el único doble crimen registrado en estos ocho primeros meses (hasta agosto del 2007 no se había perpetrado ninguno). Un matrimonio de jubilados alemanes fue brutalmente acuchillado por su antiguo jardinero en su casa de Moraira.
Más clara parece la motivación crematística y la venganza del suceso acaecido el 26 de junio en Elche. Ese día, un hombre mató de tres tiros de escopeta al hijo de un corredor de fincas al que culpaba de su ruina monetaria.







