
Así lo expuso recientemente en una conversación con este diario. Ese día, el máximo responsable de la Fiscalía en la lucha contra las agresiones machistas en la provincia había registrado en su ordenador veinte denuncias, de las que diez eran por la citada infracción penal.
Esa es la tónica habitual, según Alcázar. No obstante, es muy difícil cifrar esos quebrantamientos porque si se cometen de forma aislada (sin ningún otro delito aparejado, como amenazas o coacciones) son tramitados por los Juzgados de Instrucción y no por los de Violencia sobre la Mujer.
Según el fiscal, el repunte de estos delitos ha sido «demencial» a partir del oficio que remitió a las fuerzas de seguridad en el que les recordaba que son perseguibles cuando hay condena pese a que la víctima acepte volver con su agresor.








