
El concierto comenzó a las once de la noche y Eva Amaral realizó una exhibición vocal extraordinaria junto a una puesta en escena del mismo nivel. El estreno como vocalista de Juan Aguirre con el tema Es sólo una canción tampoco dejó a nadie indiferente
El grupo maño interpretó canciones de su último álbum intercalándolas con temas de sus anteriores trabajos, con los que el público asistente rompió a cantar, a saltar y a bailar como locos.
Las canciones que más destacaron en el concierto fueron, entre otras, Las puertas del infierno, Es sólo una canción, Sin ti no soy nada y Revolución.
La vocalista se mostró en todo momento agradecida con el público oriolano. «Desde aquí arriba esto es impresionante, está todo lleno, muchas gracias Orihuela», dijo. Lo cierto es que el dúo musical se tuvo que quedar con buen sabor de boca al finalizar el concierto, porque los asistentes no cesaron de aplaudir, saltar y vitorearles. Y no era para menos, porque el concierto fue impresionante en todos los sentidos: escenario, iluminación, voz, instrumentos, coros... El público quedó satisfecho y así lo manifestó. «Ha sido genial, sonaban como en los discos, son los 18 euros que mejor he gastado en mucho tiempo».
El recinto ferial Los Huertos tampoco dejó mucho que desear a pesar de las dudas que había despertado los días previos. Eso sí, la zona de aparcamientos se quedó pequeña, pero para la ocasión, se permitió a los vehículos estacionar en el lado derecho del puente del rey.
Todo estuvo a punto para recibir a un grupo que mueve a cientos de admiradores allá donde va. El concierto terminó con un cierre vocal de la cantante que dejó a los espectadores encantados. «Es muy buena», decían.
En definitiva, los oriolanos presenciaron el viernes un concierto de elevada calidad que gustó tanto a los más fanáticos como al resto de espectadores, que no dudaron en reconocer que es uno de los mejores conciertos que se han realizado en la ciudad. «Esto es un concierto y lo demás son tonterías, a ver si todos los años nos traen grupos de esta categoría», decían algunos asistentes eufóricos.








