Baloncesto

Berni Hernández, que asistió en directo a la eliminatoria de playoff que el Lucentum disputó en el CT frente a Los Barrios, guarda un vínculo personal con la ciudad que le impide negar a sus más allegados el interés por volver a un club en el que vivió cuatro temporadas, tres dulces y una amarga, la del descenso.
El verano pasado estuvo a punto de firmar con el Lucentum su continuidad. Cuando todo parecía cerrado, la elección de la directiva de Quim Costa como entrenador en lugar de Quintana y la postrera oferta del Manresa para seguir un año más en la ACB truncaron definitivamente la operación.
La aventura con el Ricoh no le salió del todo bien al base grancanario. Aunque disputó todos los partidos sólo fue titular en uno de ellos. Promedió 15 minutos por encuentro, tiempo en el que se limitó sellar 3,5 puntos de media. La anotación nunca fue su fuerte, porque él es un director de juego cerebral que minimiza al máximo los fallos en la circulación cuando está en forma.
El verdadero problema lo tuvo Berni con la ciudad, a la que no se terminó de acostumbrar, de ahí que ni si quiera se planteara la posibilidad de renovar un año más.
La predisposición del ex lucentino a reencontrarse con Quintana es total, pero los números son los números y hay que echar cuentas. A sus 33 años, el base insular ya no se obsesiona con jugar en la ACB, su intención ahora es seguir dedicándose al baloncesto en un lugar en el que la felicidad no sea el nombre de una tetería china.
Si finalmente las negociaciones llegan a buen puerto, Quintana tendrá cubierto el perfil perfecto de uno de los dos bases que demanda. La directiva sigue trabajando en la continuidad de Taylor Coppenrath, Martynas Andriuskevicius, Pat Carroll y Axel Weigand, al tiempo que aguarda la decisión que tome el Joventut sobre Henk Norel, que también podría interesarr.
Fisher, descartado
Por quien ya no pujará el Lucentum es por Josh Fisher. El base norteamericano con pasaporte español tendrá que buscar acomodo fuera de Alicante. La ACB parece el destino más probable, después del interés mostrado por Pablo Laso para incorporarle a su equipo: el Bruesa. Ambos coincidieron en Pamesa hace años y guardan una buena relación.
Julio no ha hecho más que comenzar, pero la rueda ya no para. Despacito, aunque con buena letra. Para abrir boca, hoy, a mediodía, se escenificará la firma del nuevo contrato de Óscar Quintana, el que le unirá al Lucentum, al menos, por una temporada más. Si logra el ansiado ascenso -único objetivo para el curso que dará comienzo en septiembre- se aseguraría otro año más, como mínimo.









